El cementerio de Traslarena reabre sus puertas tras décadas de abandono y lucha vecinal

El cementerio de Traslarena reabre sus puertas tras décadas de abandono y lucha vecinal

Recurso: Diario de Avisos

El cementerio de Traslarena en San Andrés reabre su capilla este 2 de noviembre tras una histórica rehabilitación impulsada por la movilización vecinal para recuperar la memoria democrática y el patrimonio funerario de la zona.

La recuperación del cementerio de Traslarena, en San Andrés, trasciende la mera restauración arquitectónica para convertirse en un ejercicio de memoria democrática y reparación histórica. Tal y como recoge la información difundida recientemente, el camposanto, que permaneció sumido en el abandono durante más de seis décadas, volverá a acoger un oficio religioso el próximo 2 de noviembre, coincidiendo con la festividad de los Difuntos. Este evento, que no se producía desde principios de los años ochenta debido al estado ruinoso del recinto, simboliza el éxito de una movilización ciudadana que ha logrado revertir años de desidia institucional.

El valor de este enclave, fundado en 1893 a raíz de una crisis sanitaria por cólera, radica en su capacidad para narrar la historia social de la zona. El recinto, que cesó su actividad funeraria en 1964 con el sepelio de Francisco Brito, fue objeto de diversos planes urbanísticos que amenazaron con su desaparición total a partir de 1976. La resistencia vecinal, articulada a través de colectivos como la asociación El Pescador, fue determinante para frenar su demolición y forzar, finalmente, un acuerdo de rehabilitación suscrito en noviembre de 2023 entre el Ejecutivo autonómico y el consistorio santacrucero.

La intervención, que ya ha completado su primera fase con la consolidación de la capilla y la reposición de cerca de 180 cruces, se encuentra ahora inmersa en una etapa de investigación arqueológica y documental. El objetivo es doble: por un lado, dignificar el espacio y, por otro, identificar a los más de 200 individuos inhumados, entre los que se encuentran las víctimas del naufragio del navío francés Flachat, ocurrido en 1898.

Este proceso de puesta en valor no solo restituye un patrimonio cultural vinculado a la identidad marinera de San Andrés, sino que también subraya la importancia de la protección del patrimonio funerario como parte integrante de la memoria colectiva. La reapertura de la capilla, tras la culminación de los trabajos de rehabilitación inaugurados en diciembre de 2025, marca el cierre de un largo conflicto administrativo y el inicio de una nueva etapa donde el cementerio, antaño condenado al olvido, se consolida como un espacio de reconocimiento social y justicia histórica.