
El histórico puente de Barranco Hondo cumple 120 años entre el debate sobre su conservación y la necesidad de reforma
El histórico viaducto que une Santa Úrsula y La Victoria de Acentejo cumple 120 años en medio de un debate sobre la necesidad de reformar esta joya de la ingeniería civil para garantizar la seguridad vial y peatonal.
La infraestructura que une los municipios tinerfeños de Santa Úrsula y La Victoria de Acentejo se prepara para conmemorar su 120 aniversario, un hito que, según informa Diario de Avisos, ha reabierto el debate sobre la conservación y adaptación de este viaducto, pionero en el uso del hormigón armado en el archipiélago.
La relevancia de esta estructura trasciende su función logística. Inaugurado en 1909, el puente sobre el barranco Hondo no solo supuso una innovación técnica —al ser uno de los primeros exponentes del sistema Ribera en España—, sino que también representa un episodio singular de la historia política de principios del siglo XX. Su construcción fue el resultado directo de una petición vecinal canalizada mediante una puesta en escena teatralizada durante la visita oficial de Alfonso XIII a la isla en 1906. Este gesto, que logró arrancar el compromiso real para ejecutar la obra, se enmarcó en una estrategia de la Corona por mitigar el descontento social en las islas tras la crisis colonial de 1898.
Desde una perspectiva técnica, el viaducto, proyectado por el ingeniero José Eugenio Ribera, destaca por su arco único de 83,20 metros de longitud, una solución adoptada para salvar las complejidades geológicas del terreno volcánico. La obra, adjudicada en 1907 por un presupuesto de 124.448,57 pesetas, se convirtió en un referente de la ingeniería civil de la época, llegando a ser objeto de estudio en la Escuela de Ingenieros de Caminos de Madrid.
Sin embargo, el paso del tiempo y la evolución de las necesidades de movilidad han puesto de manifiesto las limitaciones de una infraestructura diseñada hace más de un siglo. Los actuales responsables municipales de ambas localidades coinciden en la necesidad de intervenir. Mientras que desde el Ayuntamiento de Santa Úrsula se enfatiza la importancia de un mantenimiento preventivo que preserve su valor patrimonial, el consistorio de La Victoria de Acentejo, a través de su alcalde Juan Antonio García Abreu, ha planteado la urgencia de una reforma integral.
Las demandas actuales se centran en la seguridad vial y peatonal: la estrechez de la calzada, que dificulta el cruce de vehículos pesados, y la insuficiencia de las aceras y barandillas, que exponen a los viandantes a riesgos innecesarios. Estas peticiones subrayan la tensión constante entre la preservación del patrimonio histórico y la exigencia de adaptar las infraestructuras a los estándares de seguridad y tráfico del siglo XXI. A pesar de las reformas acometidas en la década de los ochenta, el puente se enfrenta ahora al reto de seguir siendo un eje vertebrador de la comarca sin comprometer la integridad de quienes lo transitan a diario.