El histórico restaurante China de Santa Cruz cierra temporalmente por las obras en la avenida de Anaga

El histórico restaurante China de Santa Cruz cierra temporalmente por las obras en la avenida de Anaga

Recurso: Diario de Avisos

El histórico restaurante China de Santa Cruz de Tenerife cierra temporalmente ante el impacto económico de unas obras municipales que acumulan sobrecostes y retrasos, lo que ha llevado a su propietario a emprender acciones legales contra el Ayuntamiento.

La crisis que atraviesa el restaurante China, un establecimiento histórico de la avenida de Anaga en Santa Cruz de Tenerife, pone de relieve las tensiones recurrentes entre la ejecución de proyectos de transformación urbana y la viabilidad de los negocios locales. Tal y como recoge el diario El Día, la propiedad ha anunciado un cierre temporal de treinta días, una medida drástica motivada por el impacto de unas obras de remodelación que se prolongan desde julio de 2025.

La situación, que según el propietario, Javier Lu Sin, amenaza la estabilidad laboral de diez familias, ha derivado en un conflicto administrativo. El empresario sostiene que la falta de respuesta a cuatro reclamaciones formales presentadas ante el Consistorio le ha llevado a contemplar la interposición de una demanda por responsabilidad patrimonial. Este mecanismo jurídico, recogido en la Ley 40/2015 de Régimen Jurídico del Sector Público, permite a los particulares exigir indemnizaciones a las administraciones cuando el funcionamiento de los servicios públicos —en este caso, la gestión de una obra— causa una lesión efectiva en sus bienes o derechos.

Desde el área de Obras del Ayuntamiento, el concejal Javier Rivero ha negado que se haya bloqueado el tránsito hacia el local, aunque ha reconocido que el cronograma de los trabajos sufrirá alteraciones. El proyecto, diseñado para convertir la avenida en un espacio peatonal, acumula ya un sobrecoste de un millón de euros y una demora estimada de medio año. Entre los factores técnicos que han complicado la ejecución, el Consistorio ha señalado la aparición de imprevistos estructurales, como deficiencias en la cimentación necesaria para los nuevos miradores, la localización de una conducción subterránea vinculada a la Refinería y el hallazgo de una infraestructura eléctrica de media tensión en condiciones precarias.

Mientras el Ayuntamiento se compromete a priorizar la pavimentación en el frente del restaurante para mitigar las molestias, el sector de la hostelería en la zona observa con preocupación cómo la gestión de las obras públicas puede comprometer la continuidad de negocios con décadas de trayectoria. La resolución de este caso servirá como termómetro para medir la capacidad de respuesta de la administración local ante los perjuicios económicos derivados de sus propios planes de modernización urbana.