
Sale a la venta la histórica hacienda El Lamero en Garachico por 1,6 millones de euros
La histórica hacienda El Lamero en Garachico, declarada Bien de Interés Cultural, ha salido a la venta por 1,6 millones de euros, planteando el reto de preservar su valioso legado arquitectónico ante la búsqueda de un nuevo propietario.
La puesta en venta de la hacienda El Lamero en el portal inmobiliario idealista por un importe de 1,6 millones de euros ha vuelto a poner sobre la mesa el complejo equilibrio entre la preservación del patrimonio histórico y la viabilidad económica de los bienes protegidos. Tal y como recoge la información difundida por el citado portal, este inmueble, ubicado en Garachico, ostenta la categoría de Bien de Interés Cultural (BIC), una figura de máxima protección legal que, si bien garantiza la salvaguarda de su valor arquitectónico, supone un desafío añadido para los propietarios actuales, la familia Brier, a la hora de encontrar un comprador que asuma las estrictas obligaciones de conservación que conlleva su titularidad.
La relevancia de esta propiedad trasciende su valor de mercado, al tratarse del núcleo fundacional de la villa, vinculado históricamente a la figura del genovés Cristóbal de Ponte. La edificación actual es el resultado de una reconstrucción posterior a la catástrofe volcánica de 1706, que arrasó con la estructura original del siglo XV, a excepción de la ermita de San Antonio de Padua, erigida en 1633. Este templo, que conserva elementos de gran valor como su techumbre mudéjar y restos de azulejería sevillana, constituye un testimonio de la resiliencia del municipio frente a los desastres naturales.
Desde una perspectiva técnica, el historiador Jesús Pérez Morera subraya el carácter paradigmático de la hacienda dentro de la arquitectura vernácula de las islas. Entre sus elementos singulares destaca una escalera de piedra de trazado poligonal, fabricada con materiales recuperados de la mansión previa al volcán, y una disposición espacial que integra usos residenciales, agrícolas e industriales —incluyendo molinos y lagares—. Esta dualidad funcional refleja la época en la que la propiedad fue epicentro de la exportación de malvasía y sericultura, sectores que definieron la bonanza económica de Garachico antes de su declive como puerto comercial.
El estado de conservación del conjunto es, según los expertos, excepcional, debido en gran medida a que el inmueble ha permanecido deshabitado durante décadas, evitando así las alteraciones o reformas inadecuadas que suelen degradar las estructuras históricas. El último uso residencial registrado se remonta a la década de los setenta, cuando fue ocupado por el entonces alcalde Teodoro Velázquez.
La incertidumbre sobre el futuro de El Lamero se centra ahora en el perfil del próximo propietario. La gestión de un BIC exige no solo una capacidad financiera considerable para su mantenimiento, sino también una sensibilidad especial para integrar su valor plástico y su ubicación estratégica —que permite una visión panorámica del frente marítimo y el Roque de Garachico— en un proyecto que respete su integridad. Mientras tanto, la propiedad permanece como un vestigio de las ambiciones aristocráticas de una etapa dorada, a la espera de una intervención que garantice su supervivencia sin comprometer su legado histórico.