
Cae un drago monumental frente a la Catedral de La Laguna sin causar heridos
El desplome de un drago monumental frente a la Catedral de La Laguna sin causar heridos ha abierto un debate sobre la necesidad de reforzar los protocolos de vigilancia y mantenimiento del patrimonio arbóreo en los cascos históricos de Canarias.
La caída de uno de los dragos monumentales situados frente a la Catedral de La Laguna, un suceso adelantado por medios locales este fin de semana, pone de relieve la vulnerabilidad del patrimonio arbóreo en los cascos históricos de Canarias. El ejemplar, que contaba con diez metros de altura y un perímetro de tronco de 294 centímetros, se desplomó sobre la plaza de Los Remedios durante la noche del sábado 15 de agosto, un incidente que, afortunadamente, no ha dejado heridos ni daños materiales de relevancia en las edificaciones colindantes.
El árbol, catalogado dentro del registro de Flora Singular de Tenerife, colapsó en torno a las 21:30 horas, bloqueando el tránsito en una zona de alta afluencia peatonal. La respuesta de los servicios de emergencia y del área de Parques y Jardines permitió que, a primera hora del domingo, el espacio recuperara su estado habitual tras la retirada de los restos vegetales. El concejal de Servicios Municipales, Fran Hernández, ha confirmado que se ha iniciado la redacción de un informe técnico para esclarecer las causas del desplome, una investigación que deberá determinar si factores climáticos —como la saturación hídrica del suelo— o problemas fitosanitarios propios de la especie han precipitado la caída.
Este episodio se suma a la reciente pérdida de otros ejemplares de gran porte en la isla, como el caso registrado meses atrás en Los Realejos. La recurrencia de estos desplomes en especies protegidas plantea interrogantes sobre los protocolos de mantenimiento y vigilancia en entornos urbanos declarados Patrimonio de la Humanidad. Mientras los técnicos evalúan el estado del drago restante y del resto de la vegetación en el entorno catedralicio, el suceso ha servido para evidenciar la fragilidad de estos elementos naturales que, pese a su robustez aparente, requieren de una monitorización constante para garantizar la seguridad ciudadana y la preservación de la biodiversidad en el corazón de la ciudad.