
Culmina la restauración de la rejería barroca del Monasterio de Santa Catalina en La Laguna
El Cabildo de Tenerife ha finalizado la restauración de la rejería barroca del coro del Monasterio de Santa Catalina de Siena en La Laguna, una intervención de 70.000 euros que preserva esta pieza histórica vinculada al artista Cristóbal Hernández Quintana.
La reciente puesta de largo de la restauración de la rejería del coro en el Monasterio de Santa Catalina de Siena, en San Cristóbal de La Laguna, trasciende la mera conservación material para consolidarse como un ejercicio de salvaguarda de la identidad barroca canaria. Tal y como ha informado el Cabildo de Tenerife, la culminación de este proyecto —que ha contado con una inversión pública de 70.000 euros— permite devolver el esplendor original a un elemento clave dentro de un inmueble que ostenta la categoría de Bien de Interés Cultural desde 2013.
La relevancia de esta actuación, supervisada técnicamente por Candelaria Díaz, radica en la naturaleza de la pieza intervenida. Los estudios previos han confirmado la vinculación de este conjunto ornamental con Cristóbal Hernández Quintana, una figura central en la historiografía artística del archipiélago. La complejidad de la obra, que integra diversos materiales y técnicas, exigió un protocolo de actuación basado en el análisis científico para frenar procesos de degradación y asegurar la estabilidad de una estructura que, más allá de su valor estético, constituye un testimonio histórico de cuatro siglos de vigencia.
El acto de presentación, celebrado este 10 de septiembre de 2026, congregó a una nutrida representación institucional y religiosa. La presidenta insular, Rosa Dávila, estuvo acompañada por el obispo de la Diócesis Nivariense, Eloy Santiago, y el director general de Cultura y Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias, Miguel Ángel Clavijo. A ellos se sumaron la directora insular de Patrimonio, Isabel de Esteban, los concejales laguneros Fran Hernández y Adolfo Cordobés, así como las representantes de la comunidad dominica, encabezadas por las prioras Sor María Cleofé López y Sor Montserrat Román.
Desde una perspectiva de gestión pública, la intervención se enmarca en una estrategia de protección activa del patrimonio, una responsabilidad que las autoridades insulares y municipales han subrayado como prioritaria para garantizar la transmisión de estos bienes a generaciones futuras. La recuperación de este elemento no solo atiende a la preservación de un objeto artístico, sino que refuerza el tejido cultural de La Laguna, ciudad que mantiene en este monasterio un epicentro de devoción popular, especialmente vinculada a la figura de la Siervita, y un activo fundamental para su proyección como referente del turismo cultural en las islas.