Polémica en el Ayuntamiento de Güímar por el hallazgo de una cámara oculta en un archivador

Polémica en el Ayuntamiento de Güímar por el hallazgo de una cámara oculta en un archivador

Recurso: Diario de Avisos

La instalación de una cámara oculta en un archivador del Ayuntamiento de Güímar ha generado una fuerte controversia política entre el equipo de gobierno, que alega motivos de seguridad, y la oposición, que denuncia una posible vulneración de la privacidad y la normativa de protección de datos.

La instalación de un dispositivo de grabación oculto en el interior de un archivador en el Ayuntamiento de Güímar ha desatado una crisis de confianza entre el equipo de gobierno y la oposición. Tal y como recoge la información publicada recientemente sobre el pleno municipal, el hallazgo de esta cámara, camuflada tras una perforación manual en el cartón de un mueble de oficina, ha sido objeto de una intensa controversia política sobre los límites de la vigilancia laboral y la transparencia administrativa.

El primer teniente de alcalde, David Román Escobar (PP), ha defendido la medida alegando razones de seguridad patrimonial. Según su versión, el dispositivo fue instalado durante un periodo de transición en el que las dependencias del área de Contratación quedaron desocupadas —debido a un traslado de personal y a la ausencia por vacaciones del nuevo responsable del despacho—, con el fin de proteger la documentación sensible allí custodiada. El edil ha insistido en que el sistema está integrado en la red de alarmas municipal y que su activación se limita exclusivamente a las franjas horarias en las que el edificio permanece vacío, negando cualquier intención de monitorizar a los empleados públicos.

Sin embargo, la oposición socialista ha rechazado frontalmente esta justificación, calificando el dispositivo como una cámara oculta destinada a fiscalizar la actividad de los trabajadores de Contratación. El núcleo del conflicto jurídico reside en el cumplimiento de la Ley Orgánica de Protección de Datos (LOPD). La normativa vigente es estricta al respecto: cualquier sistema de videovigilancia en el entorno laboral requiere una comunicación previa y transparente a los empleados, así como la señalización adecuada de las zonas grabadas. La ausencia de este aviso, sumada a la ubicación subrepticia del aparato, constituye, a juicio de los socialistas, una vulneración de los derechos fundamentales de los trabajadores.

Este episodio pone de relieve la tensión recurrente en las administraciones locales entre la necesidad de salvaguardar el patrimonio público y el respeto a la privacidad del personal. La falta de información sobre la ubicación del dispositivo ha sido señalada por la oposición como una contradicción insalvable con el protocolo de seguridad convencional que alega el Ejecutivo local. Ante este escenario, el grupo socialista ha formalizado una petición para que el Gobierno municipal aporte el informe técnico que avale la legalidad de la instalación, así como la documentación contractual suscrita con la empresa de seguridad encargada de gestionar el sistema. La polémica subraya la importancia de que cualquier medida de control en el ámbito público cuente con un respaldo normativo transparente, evitando así la opacidad en la gestión de los recursos de vigilancia.