El puerto de Granadilla vuelve al foco mediático tras la llegada de un buque con un brote de hantavirus

El puerto de Granadilla vuelve al foco mediático tras la llegada de un buque con un brote de hantavirus

Recurso: Diario de Avisos

El atraque de un buque con un brote de hantavirus en el puerto de Granadilla vuelve a poner en el foco mediático a esta infraestructura tinerfeña, marcada por una compleja trayectoria histórica y una operativa aún lejos de sus ambiciosas proyecciones iniciales.

La llegada del buque afectado por un brote de hantavirus al puerto de Granadilla ha devuelto al foco mediático una infraestructura que, desde su puesta en marcha, ha estado marcada por la controversia y una gestión de expectativas constante. Tal y como recoge la información publicada recientemente, la maniobra de atraque y la posterior evacuación de las 141 personas a bordo —procedentes de Cabo Verde— sitúan a este enclave tinerfeño en el centro de la actualidad internacional, rememorando la crisis sanitaria vivida en el sur de la isla durante los primeros compases de la pandemia de 2020.

Más allá de la emergencia sanitaria, el episodio subraya la realidad de una obra pública que, desde su inauguración oficial en marzo de 2018, ha mantenido un perfil operativo alejado de las ambiciosas proyecciones económicas iniciales. Aquel acto, presidido por Mariano Rajoy e Íñigo de la Serna, estuvo condicionado por una inversión de 362 millones de euros y la promesa de convertir el recinto en un nodo logístico de referencia global, una meta que, a día de hoy, sigue sin materializarse en los términos de empleo y tráfico de mercancías que se vaticinaron hace años.

El puerto de Granadilla arrastra una compleja trayectoria histórica que se remonta a principios de siglo, cuando el proyecto se convirtió en el epicentro de una de las movilizaciones ecologistas más significativas de Tenerife. La construcción, supervisada por las autoridades nacionales y europeas para mitigar su impacto ambiental, ha sido objeto de un seguimiento constante que ha oscilado entre la crítica social y la necesidad de infraestructuras estratégicas.

Actualmente, la infraestructura se encuentra en una fase de desarrollo inacabado. Según los planes de la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife, la finalización definitiva del muelle no se espera hasta 2029. El cronograma contempla una inversión adicional de 39,7 millones de euros para ampliar el muelle de ribera en 543 metros, alcanzando así una longitud total de 1.045 metros. Tras la aprobación del expediente por parte del consejo de administración el pasado 6 de marzo, se prevé que las obras de esta última fase se prolonguen durante dos años, una vez comiencen los trabajos entre finales de 2026 y principios de 2027. Mientras tanto, la atención global se mantiene cautiva en este punto del sur de Tenerife, a la espera de que la operativa sanitaria concluya y el puerto recupere su habitual, y mucho más discreta, actividad cotidiana.