
Vecinos de Granadilla se manifiestan contra el nuevo carril bici y la supresión de aparcamientos en El Médano
Vecinos de Granadilla de Abona se manifestaron este domingo entre La Tejita y El Médano para protestar contra la supresión de plazas de aparcamiento por el nuevo carril bici y exigir una planificación de movilidad más equilibrada.
La tensión en torno a la gestión de la movilidad urbana en el litoral de Granadilla de Abona ha alcanzado un nuevo punto de inflexión este domingo. Tal y como recoge Diario de Avisos, un grupo de residentes ha protagonizado una marcha reivindicativa que ha partido de La Tejita para concluir en el núcleo de El Médano, con el objetivo de cuestionar el actual modelo de infraestructura ciclista implementado por el Consistorio.
El conflicto subyacente no reside en el rechazo al fomento del transporte sostenible, sino en el impacto directo que la reciente reordenación viaria ha tenido sobre el tejido urbano. La supresión de aproximadamente un centenar de plazas de estacionamiento, derivada de la ejecución del carril bici en El Médano, ha exacerbado la escasez de aparcamiento en una zona que ya experimenta una alta saturación de vehículos, especialmente durante los periodos de mayor afluencia turística y fines de semana. Esta situación ha generado un malestar palpable entre los vecinos, quienes denuncian que la planificación actual no ha ponderado adecuadamente las necesidades logísticas de los residentes y trabajadores locales.
Más allá de la crítica a la actuación puntual en el núcleo costero, la movilización ha servido para poner sobre la mesa una propuesta alternativa: la creación de un corredor ciclista seguro que establezca una conexión efectiva entre Los Abrigos y El Médano. Los manifestantes sostienen que, en lugar de intervenciones que fragmentan la movilidad en el interior de los núcleos, la prioridad debería ser la vertebración de la costa mediante infraestructuras que garanticen la seguridad de los ciclistas en los desplazamientos interurbanos.
Este episodio refleja el desafío al que se enfrentan muchos municipios costeros de Canarias, donde la transición hacia modelos de movilidad más sostenibles choca con una realidad urbanística marcada por la alta densidad y la dependencia del vehículo privado. La demanda vecinal exige ahora una rectificación en la planificación municipal, instando al Ayuntamiento a buscar un equilibrio que permita la convivencia entre el uso de la bicicleta y la disponibilidad de espacios de aparcamiento, evitando que las políticas de movilidad se traduzcan en un perjuicio para la operatividad diaria de la ciudadanía.