
El Puerto de Granadilla licitará por 39,7 millones la fase final de su muelle.
La Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife aprobará el 6 de marzo la licitación de 39,7 millones de euros para la última fase del muelle de Ribera del puerto de Granadilla, que prevé su plena operatividad en 2029.
El puerto de Granadilla, una infraestructura cuya construcción generó un intenso debate social y ambiental en Tenerife, se encamina hacia la finalización de su muelle de Ribera, la última fase pendiente para su plena operatividad. Según ha trascendido, el Consejo de Administración de la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife tiene previsto aprobar el próximo 6 de marzo el expediente definitivo para la licitación de esta obra.
Los trabajos pendientes abarcan los últimos 543 metros del muelle, que completarán los 1.045 metros proyectados. El valor estimado de esta fase asciende a 39,7 millones de euros y ya cuenta con la autorización del Consejo de Ministros desde el pasado 10 de febrero. Pedro Suárez, presidente de la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife, ha indicado que la adjudicación podría producirse en un plazo de seis a siete meses, lo que permitiría el inicio de las obras a finales de este año. La duración estimada de los trabajos es de aproximadamente dos años, proyectando la conclusión del muelle para finales de 2028 y el inicio de la actividad normal en 2029. Esta infraestructura incluye una extensa superficie terrestre adyacente al muelle.
A pesar de las limitaciones actuales, la instalación portuaria ya registra actividad, incluyendo descargas de gas para DISA, un proyecto relacionado con aerogeneradores y diversas operaciones de reparación naval.
La puesta en marcha oficial del puerto de Granadilla tuvo lugar hace ocho años, el 2 de marzo de 2018, en un acto presidido por el entonces presidente del Gobierno central, Mariano Rajoy, acompañado por el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna. Aquella inauguración, que contó con la presencia de plataformas petrolíferas y un carguero con aspas de aerogeneradores, se produjo 17 años después de la aprobación inicial de las obras por parte del Ministerio de Fomento. En su intervención, Rajoy destacó una inversión total de 362 millones de euros, de los cuales 200 ya se habían ejecutado, y enfatizó el potencial de Canarias como nodo logístico global. Por su parte, el entonces presidente canario, Fernando Clavijo, resaltó la capacidad de la nueva infraestructura para diversificar el transporte de mercancías entre el norte y el sur de la isla.
La construcción del puerto estuvo marcada por una fuerte oposición de organizaciones ecologistas y parte de la ciudadanía, que se movilizaron contra el proyecto, aunque sus dimensiones finales fueron menores a las inicialmente previstas. El ecólogo Antonio Machado, quien presidió el Observatorio Ambiental de Granadilla, reflexionó en su momento sobre las consecuencias ambientales, señalando que el impacto real no se correspondió con las predicciones más extremas de ninguna de las partes.
Si bien la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife prevé que el puerto alcance su plena capacidad operativa en tres años, la instalación aún se encuentra lejos de generar los 20.000 puestos de trabajo anunciados en su momento o de consolidarse como un "gran motor económico" para Tenerife, ocho años después de su inauguración.