
Desierta la licitación para finalizar las obras del Puerto de Granadilla: la Autoridad Portuaria elevará el presupuesto a 50 millones
La Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife deberá elevar a 50 millones de euros el presupuesto para finalizar las obras del Puerto de Granadilla tras quedar desierta la licitación inicial.
La reciente crisis sanitaria derivada del desembarco del crucero Hondius en el Puerto de Granadilla ha proyectado una luz inesperada sobre una infraestructura que, pese a su relevancia estratégica, atraviesa una situación de parálisis administrativa. Tal y como recoge la información publicada recientemente, el muelle industrial tinerfeño ha pasado de ser el epicentro de un complejo operativo internacional coordinado por la Organización Mundial de la Salud a enfrentarse a un nuevo revés en su hoja de ruta constructiva: la licitación para finalizar sus obras ha quedado desierta.
Este escenario pone de manifiesto la brecha existente entre la ambición del proyecto, cuya génesis se remonta a hace más de medio siglo, y la realidad operativa de una dársena que, a pesar de haber sido inaugurada formalmente en 2018, permanece incompleta. La falta de ofertas en el concurso público, convocado el pasado mes de marzo con un presupuesto base de 39,3 millones de euros, obliga a la Autoridad Portuaria a rediseñar la estrategia de contratación. Según ha trascendido, la dirección del organismo portuario, encabezada por Pedro Suárez, ya trabaja en una actualización del contrato que elevará la partida presupuestaria hasta los 50 millones de euros, con el objetivo de compensar el encarecimiento de los materiales de construcción y el impacto de la inestabilidad geopolítica global en los costes de ejecución.
El proyecto pendiente, que resulta crucial para alcanzar la plena operatividad del recinto, contempla la culminación de 543 metros del espigón principal —completando así un total de 1.045 metros— mediante la instalación de once cajones de hormigón. Esta fase es indispensable para habilitar el Muelle de Ribera y generar una explanada anexa de 30 hectáreas, un espacio necesario para albergar servicios logísticos y actividades industriales de mayor envergadura. Hasta la fecha, la inversión acumulada en la infraestructura supera los 200 millones de euros, cifra que se verá incrementada hasta los 300 millones una vez se completen las actuaciones complementarias.
La trayectoria del Puerto de Granadilla ha estado marcada por una intensa controversia social y política desde sus inicios. Tras décadas de debate sobre su viabilidad y el impacto medioambiental en los sebadales de la zona, la infraestructura ha operado durante años bajo mínimos. En lo que va de 2026, el puerto ha registrado el paso de una decena de buques, principalmente dedicados a la logística de parques eólicos, reparaciones navales y abastecimiento de combustible, además de las escalas excepcionales motivadas por emergencias sanitarias.
A pesar de las dificultades, la Autoridad Portuaria mantiene una hoja de ruta que prevé la consolidación de la dársena en un horizonte de dos a tres años. La estrategia actual se centra en la captación de concesiones para actividades de alto valor añadido, como plantas de biogás, centrales de gas natural licuado y astilleros. Asimismo, se espera que la finalización de las obras permita optimizar la logística de combustibles en la isla, facilitando el suministro al aeropuerto Tenerife Sur y reduciendo la dependencia de las boyas de descarga actuales. Con una inversión programada de 90 millones de euros hasta 2029, el gestor portuario busca transformar una instalación que, tras años de infrautilización y contestación ciudadana, aspira a convertirse en un nodo logístico clave para el desarrollo económico del archipiélago.