
La playa de La Consolación en Garachico seguirá cerrada este verano por trabas burocráticas
La playa de La Consolación en Garachico permanecerá cerrada durante todo el verano debido a la parálisis administrativa y la complejidad competencial que impiden la retirada de escombros tras el colapso de un muro.
La incertidumbre se cierne sobre la playa de La Consolación, en el barrio garachiquense de El Guincho, cuya reapertura permanece bloqueada tras el colapso de un muro el pasado mes de febrero. Tal y como recoge la información publicada recientemente, la parálisis administrativa y la complejidad competencial sobre terrenos privados han impedido hasta la fecha la rehabilitación de este espacio costero, que permanecerá cerrado durante toda la temporada estival.
El Ayuntamiento de Garachico ha optado por calificar la zona como un enclave en estado de ruina inminente, una figura jurídica empleada para agilizar los trámites ante la Dirección General de Costas del Gobierno de Canarias. Esta decisión responde a la naturaleza privada del suelo afectado, lo que limita la capacidad de intervención directa del Consistorio bajo el régimen de emergencia. Según ha trasladado el concejal de Playas, Andrés Hernández, la administración local actúa como mediadora entre los propietarios de la parcela y el Ejecutivo autonómico, a la espera de una autorización técnica que permita iniciar las labores de retirada de escombros.
El expediente, que acumula meses de espera desde que la Policía Local certificara el riesgo tras el suceso, ha derivado en una propuesta técnica específica: la demolición controlada de los restos del mirador que aún permanecen en pie. La estrategia planteada consiste en una extracción vertical del material, evitando el vertido de residuos al mar y trasladando los restos hacia la vía pública adyacente. Este plan, que ahora debe ser validado por Costas mediante una declaración responsable, se enfrenta a unos plazos administrativos que, en el mejor de los casos, se prolongarían durante semanas, dejando en el aire incluso la posibilidad de recuperar el acceso para las fiestas locales de septiembre.
La situación ha generado un clima de malestar entre los residentes de El Guincho, quienes han trasladado su inquietud al gobierno municipal en una asamblea informativa. La preocupación vecinal se centra, además, en la falta de efectividad de las medidas de seguridad actuales; a pesar de la señalización y el vallado, el acceso de bañistas a la zona restringida es recurrente. Aunque las fuerzas de seguridad han procedido al desalojo de personas en diversas ocasiones, el Ayuntamiento admite la dificultad de mantener una vigilancia permanente para prevenir accidentes en un entorno que, desde el punto de vista técnico, sigue siendo peligroso.
Este caso pone de relieve las dificultades burocráticas que enfrentan los municipios canarios cuando los incidentes de seguridad afectan a la interfaz entre la propiedad privada y el dominio público marítimo-terrestre. Mientras se aguarda la respuesta definitiva de la Dirección General de Costas, el Consistorio insiste en que la celeridad del proceso depende de la capacidad de respuesta de la administración regional y de la posterior contratación de las obras por parte de los titulares del terreno.