Del Hospital Civil al MUNA: dos siglos de historia asistencial en Santa Cruz de Tenerife

Del Hospital Civil al MUNA: dos siglos de historia asistencial en Santa Cruz de Tenerife

Recurso: Diario de Avisos

El antiguo Hospital Civil Nuestra Señora de los Desamparados de Santa Cruz de Tenerife culminó su histórica labor asistencial de más de dos siglos tras su reconversión en el actual Museo de la Naturaleza y la Arqueología (MUNA).

La transformación del antiguo Hospital Civil Nuestra Señora de los Desamparados en el actual Museo de la Naturaleza y la Arqueología (MUNA) no es solo una reconversión arquitectónica, sino el epílogo de una institución que definió la asistencia social en Santa Cruz de Tenerife durante más de dos siglos. Tal y como recoge la documentación histórica sobre el origen y evolución de este enclave, el edificio representa un testimonio vivo de la transición desde la caridad eclesiástica del siglo XVIII hasta la gestión pública contemporánea.

La génesis de este centro se remonta a 1745, cuando los clérigos Rodrigo e Ignacio Logman Van Udeen impulsaron su construcción tras observar las precarias condiciones de vida de los sectores más vulnerables de la población, quienes habitaban en las cuevas de los barrancos locales. El proyecto, erigido en terrenos cedidos por la familia Herrera y Ponte, comenzó a operar en 1753 con una capacidad inicial de 30 plazas. La infraestructura, que llegó a albergar la Cruz Fundacional y la imagen del Señor de las Tribulaciones, funcionó bajo un modelo de autogestión agrícola y donaciones privadas hasta que, en 1819, el Estado comenzó a financiar su operatividad, permitiendo la contratación de personal médico y administrativo.

El siglo XIX marcó un punto de inflexión en la administración del centro. A partir de 1849, el Ayuntamiento asumió la tutela, integrando servicios como la Cuna de Expósitos. Posteriormente, en 1853, la Diputación Provincial tomó el relevo, profesionalizando la plantilla y ampliando la capacidad asistencial a 80 pacientes distribuidos en seis salas especializadas. Un episodio crítico ocurrió en 1868, cuando un incendio durante las obras de expansión —dirigidas por Manuel de Oraá— obligó a una evacuación masiva hacia la iglesia de La Concepción, siendo la reconstrucción posible gracias a indemnizaciones aseguradoras y aportaciones ciudadanas.

El valor patrimonial del inmueble actual es el resultado de sucesivas intervenciones arquitectónicas. Tras el fallecimiento de Oraá, Manuel de Cámara y Cruz consolidó el estilo neoclásico del edificio, caracterizado por sus cuatro patios interiores y una estructura de dos niveles. Ya en el siglo XX, bajo la gestión del Cabildo Insular iniciada en 1914, se ejecutaron nuevas ampliaciones bajo la dirección de Antonio Pintor y Ocete, y posteriormente de Tomás Machado, adaptando el complejo a las necesidades de la época.

La clausura definitiva del uso hospitalario llegó en 1971, tras la apertura del Hospital General de Tenerife. Tras dos décadas de inactividad, el Cabildo impulsó en 1994 una rehabilitación integral liderada por los arquitectos María Nieves Febles Benítez y Agustín Cabrera Domínguez. Este proceso culminó en 2002 con la inauguración del MUNA por parte de la reina Sofía, cerrando así un ciclo histórico donde el edificio pasó de ser un refugio para los desamparados a convertirse en un referente cultural y científico del archipiélago. Cabe destacar, dentro de su memoria histórica, la figura del teniente general Antonio Benavides Bazán, quien tras una destacada carrera colonial, eligió este hospital para pasar sus últimos años, legando su patrimonio a la institución.