
Francia prioriza el traslado de las orcas de Marineland al Loro Parque ante el riesgo de colapso de sus instalaciones
El Gobierno francés prioriza el traslado urgente de las dos orcas de Marineland al Loro Parque de Tenerife ante el riesgo de colapso de las instalaciones en la Costa Azul.
La viabilidad de las instalaciones de Marineland, en la Costa Azul, ha entrado en una fase crítica que obliga a las autoridades francesas a replantear el destino de los dos ejemplares de orca que aún permanecen en el recinto. Tal y como ha avanzado el diario Nice Matin tras una entrevista con el ministro delegado de Transición Ecológica, Mathieu Lefèvre, el Ejecutivo galo ha pasado de abogar por un traslado a santuarios canadienses a priorizar su reubicación inmediata en el Loro Parque de Tenerife, ante el riesgo inminente de colapso de los tanques donde se alojan los cetáceos.
El cierre definitivo de Marineland, ejecutado el pasado mes de enero, marcó el fin de medio siglo de actividad en un contexto de creciente presión legislativa. Francia ha fijado el año 2026 como fecha límite para la prohibición total de los espectáculos con cetáceos, una medida que ha precipitado la obsolescencia del parque, propiedad del grupo español Parques Reunidos. Ante este escenario, el Gobierno francés sostiene ahora que la urgencia técnica de las infraestructuras prevalece sobre cualquier otra consideración, descartando la opción de los santuarios en semilibertad que defienden organizaciones como Sea Shepherd.
El Ejecutivo francés asegura haber completado los trámites administrativos necesarios para facilitar el traslado a territorio español. La decisión final depende ahora de la coordinación entre los gestores de Marineland y los responsables del zoológico tinerfeño. El ministro Lefèvre, quien tiene previsto mantener un encuentro con la dirección del parque en Antibes este viernes, ha sido tajante al respecto: la inacción ante el deterioro de las piscinas supondría un desenlace fatal para los animales, por lo que el traslado a Canarias se presenta, a ojos de París, como la única alternativa viable para garantizar su supervivencia a corto plazo.
Este movimiento pone de relieve la complejidad logística y ética que rodea el fin de los parques zoológicos tradicionales en Europa. Mientras que los operadores buscan una salida operativa para sus activos, el debate sobre el bienestar animal sigue enfrentando a las administraciones con los colectivos ecologistas, que cuestionan si el traslado a otro centro de cautividad, aunque sea en España, cumple con los estándares de bienestar que se pretendían alcanzar con el cierre de las instalaciones francesas.