Masonería: siglos de secretismo, persecución y búsqueda de reparación.

Masonería: siglos de secretismo, persecución y búsqueda de reparación.

Recurso: El Día

La masonería, un movimiento global con siglos de historia que promueve el progreso y valores como la igualdad, ha sido históricamente perseguida y malinterpretada por su secretismo, desde la Inquisición hasta el franquismo.

¿Qué es la masonería? Aunque parezca una pregunta sencilla, su mala fama a lo largo de la historia ha creado mucha confusión. ¿Ha sido una organización de pensadores libres que defendían ideas progresistas, un grupo secreto que movía los hilos del poder, o una secta que atacaba a la Iglesia y a los gobiernos?

Pedro Álvarez Lázaro, jesuita y catedrático de Historia en la Universidad Pontificia de Comillas, y un experto en el tema, aclara: "No podemos hablar de 'la masonería' en singular, sino de 'las masonerías' en plural. Es un movimiento con siglos de historia que ha cambiado mucho según la época y el lugar".

Sus orígenes se encuentran en los gremios de constructores de los siglos XII al XVI, quienes edificaron catedrales y castillos. Esta unión evolucionó a la masonería moderna cuando sus grupos, llamados logias, empezaron a aceptar a personas de otras profesiones. Siempre ha sido una organización para "iniciados", con reglas de aprendizaje muy estrictas que todavía se mantienen.

Este movimiento nació en Inglaterra y se extendió por Francia, Alemania, Estados Unidos, América, Asia y África, formando una red mundial que busca el progreso de la humanidad. ¿Por qué ha sido tan rechazada a lo largo de la historia? Pedro Álvarez lo tiene claro: "Por su secretismo".

El mundo masón se caracteriza por sus propios rituales, símbolos y un lenguaje particular, con normas muy estrictas. Este hermetismo, que lo ha protegido, también ha sido su punto débil, generando desconfianza y ataques desde fuera.

En España, la persecución contra la masonería se hizo más fuerte a partir de 1936, durante toda la dictadura franquista. El odio de Franco hacia los masones se ve en muchos artículos que firmó como Jakim Boor, donde los acusaba de promover el liberalismo y la democracia, llamándolos "un instrumento de la anti-España".

Franco creó el Tribunal de Represión de la Masonería y el Comunismo, que funcionó entre 1940 y 1963. Este tribunal abrió 27.085 expedientes, 300 de ellos contra mujeres. Incluso en su último discurso en 1975, Franco seguía obsesionado con el "contubernio judeo-masónico".

La Inquisición también persiguió a los masones, a quienes llamaba filósofos, libertinos o materialistas. El primer juicio inquisitorial contra un masón en Tenerife fue el del comerciante irlandés Alejandro French, entre 1739 y 1742. Este caso es importante para entender cómo se iniciaban en la francmasonería.

Otro momento difícil fue después del desastre del 98, cuando se culpó a los masones. En esa época se construyó en Santa Cruz de Tenerife el único Templo Masónico que se conserva, un símbolo de resistencia y de su presencia pública.

La masonería se ve a sí misma como una escuela de valores como la igualdad, la tolerancia y la fraternidad. Sin embargo, ha tenido que lidiar con problemas internos, como la exclusión de las mujeres o su complicada relación con la Iglesia Católica.

En 1713, el papa Clemente XII prohibió a los católicos unirse a la masonería con la bula "In Eminenti". Esto contribuyó a la mala imagen de la masonería y a las teorías de conspiración.

Las mujeres masonas fueron pioneras en el feminismo, defendiendo la igualdad de derechos, la educación laica y el pensamiento crítico. Hubo logias mixtas, logias de adopción y otras que no permitían la entrada a mujeres.

En Canarias, la masonería no fue algo minoritario. Más de 1.500 masones formaron parte de las logias de las islas, incluyendo comerciantes, propietarios y personalidades como Jerónimo Saavedra.

A los masones se les ha acusado de conspiraciones mundiales, rituales extraños y crímenes que nunca ocurrieron. Hoy en día, una Ley de Reparación de los Masones busca anular las condenas del franquismo y devolverles su honor y dignidad.

Hoy sigue la pregunta: ¿qué sentido tiene ser masón en la actualidad? Para Álvarez Lázaro, mientras se sigan violando los derechos humanos, la masonería seguirá siendo necesaria. Parece que aún hay masonería para mucho tiempo.