
En las Islas Canarias se mantuvo la condena: 5 años de prisión por agresión a un turista en un tranvía.
En las Islas Canarias, un tribunal confirmó una sentencia de 5 años de prisión y una indemnización de 26.000 euros a un turista que fue agredido en un tranvía.
En las Islas Canarias, el Tribunal Superior de Justicia ha confirmado la sentencia: 5 años de prisión y 26.000 euros de indemnización. Este dinero lo recibirá un turista que fue agredido en un tranvía. De esta suma, 1.000 euros se destinarán al tratamiento médico y 25.000 euros como compensación por daños morales.
El incidente ocurrió en enero del año pasado, alrededor de las 22:40, cerca de la parada de Guajara. El hombre viajaba en el tranvía con su esposa, y el agresor estaba con dos amigos. De repente, este comenzó a increpar al turista, preguntándole por qué lo miraba fijamente. La víctima no respondió nada, aunque estaba claramente disgustada por el comportamiento de los jóvenes.
Cuando el turista se levantó para ver cuál era la siguiente parada, el agresor se abalanzó sobre él y, de forma inesperada, le cortó la cara con algo afilado, desde la oreja hasta la boca, por el lado izquierdo. El arma nunca fue encontrada. El hombre logró esquivar un segundo golpe, que solo le rasgó la chaqueta.
Tras el ataque, el agresor saltó del tranvía mientras este estaba detenido en la parada. Pero fue detenido unas horas después en La Laguna y enviado a prisión preventiva, donde esperó el juicio.
Como resultado del ataque, el turista sufrió una lesión grave, necesitó atención médica y una operación. La curación llevó diez días. Le quedó una cicatriz en la cara con forma de letra "J", que se considera un defecto estético moderado.
Los abogados del agresor intentaron apelar la sentencia en el tribunal, argumentando que no había pruebas directas de la culpabilidad de su cliente. Decían que los testimonios de los testigos diferían en cuanto a la ropa que llevaba puesta, nadie vio cómo atacaba y de la grabación de vídeo no se podía sacar una conclusión inequívoca sobre su culpabilidad.
Pero el tribunal rechazó estos argumentos. La víctima relató claramente cómo, cuándo y quién le había atacado, y no había motivos para creer que estaba incriminando a alguien. Sus palabras fueron confirmadas por su esposa. Además, el turista fue reconocido durante el procedimiento de reconocimiento. Otro testigo, un médico que casualmente estaba cerca y prestó los primeros auxilios, también reconoció al agresor.
"El condenado se ve claramente en las grabaciones de vídeo, son muy nítidas y en color. Su apariencia y vestimenta coinciden plenamente con lo que describen todos los testigos", se lee en la sentencia judicial.
Los guardias de seguridad del tranvía también señalaron su culpabilidad tras revisar las grabaciones de las cámaras de vigilancia. Lo reconocieron porque viajaba a menudo en el tranvía.
El tribunal también rechazó el argumento de que el agresor estaba bajo los efectos de las drogas, sufría una enfermedad mental y no tomaba medicación, por lo que no recordaba nada de lo sucedido.
"No se ha demostrado que en el momento del ataque el acusado estuviera bajo los efectos de sustancias o síndrome de abstinencia que le impidieran ser consciente de lo que hacía o controlar sus actos", se lee en la sentencia judicial.