
Rescatan a cinco personas sin hogar atrapadas por la crecida del barranco de Santos en Santa Cruz de Tenerife
Los servicios de emergencia rescataron a cinco personas sin hogar atrapadas por la crecida del barranco de Santos en Santa Cruz de Tenerife tras las intensas lluvias.
La vulnerabilidad extrema de las personas sin hogar en Santa Cruz de Tenerife ha quedado expuesta tras el reciente episodio de precipitaciones, que obligó a desplegar un complejo operativo de salvamento en el barranco de Santos. Tal y como recoge la información difundida sobre el suceso, la crecida repentina del cauce dejó atrapados a cinco individuos que pernoctaban en cavidades naturales situadas entre el pabellón Ana Bautista y el Hotel Escuela, una zona de riesgo hidrológico que vuelve a poner de manifiesto las carencias en la atención a los colectivos más desfavorecidos durante las alertas meteorológicas.
El despliegue, que requirió la actuación coordinada de los bomberos, la Policía Local y la Unidad Móvil de Atención (UMA), se vio dificultado por la orografía del terreno y la fuerza de la corriente. La intervención, que se prolongó hasta el mediodía, permitió poner a salvo a los afectados, si bien el operativo dejó una nota de incertidumbre: una sexta persona, que se encontraba en otra cueva próxima junto a su animal de compañía, declinó las ofertas de auxilio de los equipos de emergencia tras varios intentos de persuasión.
Desde el Ayuntamiento de Santa Cruz, la concejala de Bienestar Social, Charín González, ha confirmado que la respuesta institucional se vio condicionada por la imposibilidad de acceder a los puntos de refugio por medios convencionales, lo que obligó a priorizar el rescate técnico. Este incidente subraya la complejidad de gestionar la exclusión social en entornos urbanos donde los cauces naturales son utilizados como vivienda improvisada, una realidad que choca frontalmente con los protocolos de seguridad ante fenómenos adversos.
Ante la persistencia de las lluvias, el consistorio ha instado a la población a mantener la cautela en las proximidades de los barrancos y ha anunciado un seguimiento constante de la situación. La administración local mantiene abierta la evaluación sobre el número total de personas que podrían estar habitando en estos enclaves, un dato que, a pesar de los esfuerzos de los servicios sociales, sigue siendo difícil de cuantificar con precisión debido a la movilidad y el aislamiento de este colectivo. La crisis pone de relieve, una vez más, la urgencia de integrar la perspectiva de la exclusión social en los planes de emergencia municipal, garantizando que las alertas meteorológicas alcancen de manera efectiva a quienes carecen de un techo seguro.