
El Teide registra su primera nevada prematura por la influencia de una DANA en Canarias
El Teide registra sus primeras nieves de la temporada debido a la inestabilidad atmosférica provocada por una DANA que mantiene a varias islas de Canarias en alerta por lluvias.
El Teide ha estrenado este jueves su estampa invernal de manera prematura. Tal y como ha documentado la plataforma Canarias Life, las cotas más altas del volcán tinerfeño han registrado una fina capa de nieve, un fenómeno que marca el inicio del ciclo frío en la cumbre más elevada de España. Este episodio, aunque de carácter testimonial en cuanto a volumen, es el resultado directo de la inestabilidad atmosférica que atraviesa el Archipiélago, condicionada por la presencia de una Depresión Aislada en Niveles Altos (DANA).
El descenso térmico ha sido el factor determinante para que el agua precipitada se transformara en nieve en la zona de la estación superior del Teleférico, situada a 3.555 metros. Los registros de la infraestructura indicaron una temperatura de un grado positivo durante la madrugada, concretamente a las 03.07 horas. No obstante, las condiciones en la cima son rigurosas: para el resto de la jornada se anticipan valores térmicos de entre cero y dos grados, con un factor de enfriamiento eólico que podría desplomar la sensación térmica hasta los seis grados bajo cero.
Este fenómeno meteorológico se enmarca en un contexto de inestabilidad generalizada que ha puesto en guardia a las autoridades autonómicas. Mientras que en Tenerife se mantiene una situación de prealerta por lluvias, el Gobierno de Canarias ha elevado el nivel de riesgo a alerta en las islas de El Hierro, La Gomera y el sector oriental de La Palma. En estos territorios, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha advertido sobre la posibilidad de registros pluviométricos significativos, con acumulaciones que podrían alcanzar los 30 litros por metro cuadrado en una hora y hasta 100 litros en un periodo de doce horas.
La previsión de la Aemet para Tenerife apunta a una jornada marcada por la nubosidad y chubascos que, en puntos de medianías e interior, podrían adquirir carácter tormentoso. Si bien se espera que la inestabilidad pierda fuerza conforme avance la tarde y las temperaturas inicien una tendencia al alza, la permanencia del manto blanco en el Parque Nacional dependerá de la evolución de las condiciones atmosféricas en las próximas horas. Por el momento, la nieve caída no supone una acumulación de relevancia, sino más bien un anticipo estacional, dado que el invierno astronómico no comenzará hasta dentro de dos meses.