
El Ficmec clausura su 28ª edición consolidándose como referente de cine medioambiental y sostenibilidad
El 28º Festival Internacional de Cine Medioambiental de Canarias (Ficmec) clausura su edición en Icod de los Vinos consolidándose como un foro que fusiona la experimentación estética, la reflexión sobre la sostenibilidad y el compromiso con la producción local.
El 28º Festival Internacional de Cine Medioambiental de Canarias (Ficmec) ha clausurado su edición en Icod de los Vinos consolidándose como un foro de reflexión que trasciende el activismo convencional para adentrarse en la experimentación estética. Tal y como recoge la organización del certamen, la programación de este fin de semana ha puesto el foco en la capacidad del lenguaje cinematográfico para reconfigurar nuestra relación con el entorno, tanto a través de la ficción especulativa como de la reivindicación de la soberanía alimentaria.
La cineasta japonesa Momoko Seto ha sido una de las figuras centrales del encuentro con la presentación de Dandelion’s Odyssey (2025), una coproducción entre Francia y Bélgica que compite en la sección oficial de largometrajes. La obra destaca por su hibridación técnica: integra personajes generados mediante animación 3D —cuatro semillas de diente de león que sobreviven a un cataclismo terrestre— dentro de escenarios capturados mediante técnicas de macrofotografía y time-lapse real. Esta propuesta busca desplazar la mirada del espectador hacia una escala no humana, forzando una percepción sensorial de la naturaleza que evita el discurso político directo en favor de una inmersión fenomenológica en los ecosistemas.
El festival ha equilibrado esta visión contemplativa con una apuesta por la sostenibilidad práctica y el compromiso local. La jornada de cierre ha reservado un espacio destacado para la sección de Cocina Sostenible, que ha tenido como eje central la proyección de Jota Urondo, un cocinero impertinente (2025), dirigida por Mariana Erijimovich y Juan Villegas. El documental, que analiza la trayectoria del chef Javier Urondo, sirve como vehículo para cuestionar la estandarización de los hábitos de consumo impuesta por la industria alimentaria global. La propuesta cinematográfica se ha visto complementada por una experiencia gastronómica de kilómetro cero, organizada en colaboración con el IES San Marcos, subrayando la importancia de los productos locales como elementos de identidad cultural y resistencia frente a la homogeneización del mercado.
La clausura del evento también ha dado visibilidad al talento emergente a través de la quinta edición de ECOrueda. Este espacio de creación exprés ha permitido a estudiantes y profesionales del sector audiovisual desarrollar cortometrajes bajo premisas de sostenibilidad, reafirmando el papel del Ficmec como plataforma de formación y producción. Paralelamente, la XIV Feria Medioambiental, ubicada en la plaza de la Pila, ha completado la oferta del festival, integrando la divulgación científica con la exposición de modelos de producción ecológica, cerrando así un ciclo que busca conectar la creación artística con la viabilidad de un modelo de vida más consciente.