Asesinato de un turista británico en Playa de las Américas reabre el debate sobre la inseguridad en Arona

Asesinato de un turista británico en Playa de las Américas reabre el debate sobre la inseguridad en Arona

Recurso: El Día

La muerte violenta de un turista británico en Playa de las Américas ha reactivado las exigencias de los empresarios de Arona para reforzar la seguridad y la vigilancia en una zona de ocio marcada por la creciente inseguridad y la falta de medidas institucionales.

La reciente muerte violenta de un ciudadano británico de 37 años en las proximidades de los centros comerciales Verónicas, en Playa de las Américas, ha vuelto a situar en el centro del debate público la gestión de la seguridad en uno de los enclaves turísticos más dinámicos de Arona. Tal y como ha informado la prensa local, el fallecimiento, derivado de una agresión física durante la madrugada del jueves, ha reactivado las demandas de los agentes económicos de la zona, quienes denuncian una degradación persistente de la convivencia en un área marcada por el consumo intensivo de sustancias estupefacientes y alcohol.

El fenómeno no es coyuntural, sino estructural. Históricamente, este punto de ocio ha sido escenario recurrente de sucesos de diversa gravedad, desde altercados multitudinarios hasta delitos contra la integridad sexual. Si bien el tejido empresarial, representado por el Círculo de Empresarios del Sur de Tenerife (CEST), reconoce la importancia de este sector para el modelo turístico insular, advierte de una preocupante falta de control. A pesar de los intentos de intervención administrativa realizados hace tres décadas, que lograron mitigar temporalmente la sensación de impunidad, la realidad actual muestra un repunte en la actividad delictiva que, según los empresarios, requiere una respuesta institucional más contundente.

La patronal sostiene que el diagnóstico de la situación es compartido por los cuerpos de seguridad, pero señala una carencia de voluntad política para ejecutar soluciones efectivas. Entre las reivindicaciones más urgentes destaca la instalación de sistemas de videovigilancia en el perímetro exterior de los centros comerciales, una medida que, según el CEST, lleva bloqueada quince años debido a la complejidad burocrática. Asimismo, se cuestiona la actual dotación de recursos policiales, reclamando una mayor presencia de agentes a pie durante las franjas horarias de mayor afluencia —especialmente entre la medianoche y la madrugada— y una coordinación más estrecha entre la Policía Nacional y la Policía Local.

Por su parte, el sector empresarial, representado por voces como la de Michael Bharwani, subraya que la inseguridad se ve agravada por la presencia de venta ambulante irregular, a la que vinculan con el tráfico de drogas a pequeña escala. Ante este escenario, la alcaldía de Arona ha optado por mantener una posición de prudencia, declinando realizar declaraciones públicas sobre el suceso o sobre las posibles medidas de refuerzo en la seguridad del municipio. La persistencia de este conflicto pone de relieve la dificultad de equilibrar la oferta de ocio nocturno con el mantenimiento del orden público en un destino que, tras cuatro décadas de actividad, sigue enfrentándose a los mismos retos de gestión y convivencia.