Expertos advierten que el diagnóstico precoz es clave para frenar el glaucoma y evitar la ceguera irreversible

Expertos advierten que el diagnóstico precoz es clave para frenar el glaucoma y evitar la ceguera irreversible

Recurso: El Día

Especialistas del Hospital Quirónsalud Costa Adeje advierten que el diagnóstico precoz mediante revisiones oftalmológicas periódicas es la única vía eficaz para frenar la ceguera irreversible causada por el glaucoma.

La ceguera derivada del glaucoma representa uno de los desafíos más críticos para la salud pública en España, principalmente por su carácter asintomático en las etapas iniciales. Según datos difundidos por el Hospital Quirónsalud Costa Adeje con motivo del Día Mundial de esta patología, la intervención temprana es el único mecanismo eficaz para frenar un deterioro que, de otro modo, resulta irreversible. Los especialistas subrayan que la gran mayoría de los casos de pérdida de visión podrían evitarse mediante un seguimiento oftalmológico constante.

El perfil de riesgo es amplio y heterogéneo. Aunque la edad es un factor determinante —especialmente a partir de los 40 años y con mayor incidencia tras los 60—, la predisposición genética juega un papel fundamental. Aquellas personas con antecedentes familiares directos, así como individuos de origen asiático o afrodescendiente, presentan una vulnerabilidad superior. Asimismo, el cuadro clínico se complica en pacientes con miopía o hipermetropía severa, o en aquellos que conviven con enfermedades metabólicas como la diabetes.

El doctor Patricio Adúriz, oftalmólogo del citado centro hospitalario, advierte que el paciente suele ser consciente de la patología solo cuando el daño en el campo visual es ya significativo. Esta realidad clínica convierte a la tonometría —la medición de la presión intraocular— en la herramienta de cribado esencial. Se trata de un procedimiento rápido y no invasivo que, en caso de arrojar valores anómalos, debe complementarse con pruebas diagnósticas avanzadas, tales como la tomografía de coherencia óptica (OCT), el análisis del ángulo de la cámara anterior o el estudio del fondo de ojo.

La relevancia de este diagnóstico precoz radica en la capacidad de los facultativos para controlar la presión intraocular, el factor de riesgo sobre el que existe mayor margen de maniobra terapéutica. Al estabilizar estos niveles, es posible ralentizar o detener la progresión de la enfermedad, preservando así la autonomía visual del paciente.

Este enfoque preventivo cobra especial importancia en el contexto sanitario actual, donde la detección sistemática se ha consolidado como la estrategia más robusta frente a una dolencia que afecta aproximadamente al 6 % de la población general. La recomendación de los expertos es clara: someterse a una revisión oftalmológica completa con una periodicidad de uno a dos años a partir de la cuarta década de vida, adelantando estas citas en caso de existir factores de riesgo añadidos.