La UE prohíbe los plásticos de un solo uso en hostelería y hoteles a partir de agosto

La UE prohíbe los plásticos de un solo uso en hostelería y hoteles a partir de agosto

Recurso: El Día

El nuevo Reglamento (UE) 2025/40, que entrará en vigor el 12 de agosto, prohíbe el uso de envases de plástico de un solo uso en hostelería y hoteles, obligando al sector a adoptar formatos reutilizables o dispensadores recargables.

La reciente aprobación del Reglamento (UE) 2025/40 marca un punto de inflexión en la gestión de residuos dentro del sector servicios, tal y como han informado diversos medios especializados en las últimas horas. Esta normativa comunitaria, que entrará en vigor el próximo 12 de agosto, impone restricciones severas al uso de envases plásticos de un solo uso, una medida que obligará a una reconfiguración operativa profunda tanto en la hostelería como en el sector hotelero.

El núcleo de la directiva apunta directamente a los formatos individuales de consumo inmediato. Elementos tan cotidianos en la restauración como los sobres de azúcar, sal, condimentos, mermeladas o las porciones de lácteos para el café deberán ser sustituidos por sistemas de dispensación recargables o envases reutilizables. La misma lógica se aplicará a la industria del alojamiento, donde los artículos de aseo personal en formato miniatura —geles, champús y lociones de cortesía— verán limitada su presencia en las habitaciones en favor de formatos más sostenibles.

Desde una perspectiva técnica, el objetivo de Bruselas es mitigar la huella ambiental derivada de la acumulación masiva de plásticos de baja densidad, cuya gestión de reciclaje resulta ineficiente. No obstante, el texto legal contempla salvaguardas específicas: se mantendrá la excepción para aquellos servicios de comida para llevar donde la seguridad alimentaria y la inmediatez del consumo impidan, por el momento, la implementación de alternativas reutilizables.

Para los establecimientos, especialmente en zonas de alta afluencia turística como Tenerife, el reto no es menor. La transición exige una inversión en logística y una adaptación de los procesos de servicio al cliente que garantice, al mismo tiempo, el cumplimiento de los estándares de higiene. Mientras la aplicación de ciertas restricciones será progresiva, el sector ya ha comenzado a explorar soluciones que permitan mantener la operatividad sin contravenir el nuevo marco normativo europeo, el cual se perfila como una de las piezas clave en la estrategia de sostenibilidad del bloque para la próxima década.