El limitador de velocidad y los sistemas ADAS: claves de la DGT para reducir la siniestralidad vial

El limitador de velocidad y los sistemas ADAS: claves de la DGT para reducir la siniestralidad vial

Recurso: El Día

La DGT destaca el uso del limitador de velocidad y los sistemas avanzados de asistencia (ADAS) como herramientas tecnológicas clave para reducir la siniestralidad y evitar sanciones en las carreteras españolas.

La seguridad vial en nuestras carreteras afronta un cambio de paradigma impulsado por la normativa comunitaria, un escenario en el que la tecnología se posiciona como el principal aliado para mitigar la siniestralidad. Tal y como recoge la información difundida recientemente sobre las herramientas de asistencia al conductor, el uso del limitador de velocidad se ha consolidado como un mecanismo eficaz para evitar las infracciones más comunes en la red viaria española.

Más allá de la responsabilidad individual, la Dirección General de Tráfico (DGT) mantiene una vigilancia constante sobre los excesos de velocidad, una conducta que, dependiendo de su magnitud, conlleva sanciones económicas de entre 100 y 600 euros, además de la detracción de entre 2 y 6 puntos del permiso de conducir. Ante este marco sancionador, el limitador de velocidad —accesible habitualmente desde el volante— se presenta como una solución técnica que impide al vehículo rebasar el umbral fijado por el usuario, salvo en situaciones de emergencia donde una presión intensa sobre el acelerador permite recuperar el control total del motor.

Esta funcionalidad no solo alivia la carga cognitiva del conductor al eliminar la necesidad de supervisar constantemente el velocímetro, sino que se alinea con la estrategia de la Unión Europea para reducir los accidentes de tráfico. Desde el presente ejercicio, la obligatoriedad de integrar sistemas avanzados de asistencia a la conducción (ADAS) en los vehículos de nueva matriculación marca un antes y un después. Entre estos dispositivos destaca el Asistente Inteligente de Velocidad (ISA), diseñado para informar y asistir electrónicamente al conductor en el cumplimiento de los límites legales.

No obstante, la implementación de estos avances tecnológicos no debe interpretarse como una exención de la prudencia al volante. La automatización de la velocidad es un complemento a la pericia humana, pero la seguridad en el desplazamiento sigue dependiendo, en última instancia, de la atención sostenida y del respeto riguroso a las normas de circulación por parte de quienes ocupan el asiento del conductor.