La UE aprueba el primer reglamento común para garantizar el bienestar de perros y gatos en Europa

La UE aprueba el primer reglamento común para garantizar el bienestar de perros y gatos en Europa

Recurso: El Día

La Unión Europea ha aprobado un reglamento que, a partir de 2028, unificará los estándares de bienestar, trazabilidad digital y cría ética de perros y gatos para combatir el tráfico ilegal y el maltrato animal en todo el territorio comunitario.

La Unión Europea ha dado un paso definitivo hacia la armonización de las políticas de protección animal, según ha trascendido recientemente sobre la aprobación del primer reglamento comunitario que regulará de manera uniforme el bienestar de perros y gatos. Esta iniciativa, materializada en el Reglamento 2026/1818, marca un hito al trascender las legislaciones nacionales para imponer estándares mínimos de obligado cumplimiento en todo el territorio comunitario a partir del 31 de agosto de 2028.

El núcleo de esta reforma reside en la creación de un ecosistema digital de trazabilidad. Si bien España ya cuenta con un marco avanzado en materia de identificación mediante microchip, la nueva directriz comunitaria elevará este requisito a una escala continental, interconectando los registros nacionales en una base de datos única. Este mecanismo busca, fundamentalmente, cercar el comercio irregular y el contrabando de animales, exigiendo que cualquier ejemplar que acceda a la Unión desde terceros países cumpla con protocolos de registro equivalentes a los internos.

Más allá de la burocracia administrativa, la normativa introduce un cambio de paradigma en la ética de la cría. Bruselas ha decidido intervenir sobre la selección genética, prohibiendo la reproducción de animales que presenten rasgos físicos extremos, una medida orientada a mitigar las patologías hereditarias y el sufrimiento innecesario derivado de la cría estética. Esta supervisión se extenderá al ámbito digital: las plataformas de compraventa y adopción deberán implementar sistemas de verificación obligatorios, vinculando cada anuncio a un código oficial que garantice la transparencia sobre el origen del animal y la identidad del vendedor.

Este despliegue normativo no es baladí, pues responde a la necesidad de desarticular las redes de tráfico ilegal que operan a través de las fronteras europeas. Para asegurar su eficacia, el reglamento impone a los Estados miembros la obligación de establecer un régimen sancionador proporcional y disuasorio. Con esta hoja de ruta, la Comisión Europea pretende no solo reducir las tasas de abandono, sino consolidar un mercado de mascotas ético y transparente, donde la trazabilidad sea la herramienta principal para garantizar la calidad de vida de millones de animales de compañía.