Crisis en el Parque Nacional del Teide: grupos ecologistas boicotean la transferencia de competencias al Cabildo

Crisis en el Parque Nacional del Teide: grupos ecologistas boicotean la transferencia de competencias al Cabildo

Recurso: El Día

Las organizaciones conservacionistas ACBC y ATAN han boicoteado el acto de transferencia de competencias del Parque Nacional del Teide en protesta por la gestión del Cabildo de Tenerife y el nuevo Plan Rector de Uso y Gestión.

La fractura en la gobernanza del Parque Nacional del Teide ha alcanzado un punto de inflexión, tal y como ha trascendido en las últimas horas a través de las organizaciones conservacionistas con asiento en el Patronato del espacio protegido. La decisión de la Asociación para la Conservación de la Biodiversidad Canaria (ACBC) y la Asociación Tinerfeña de Amigos de la Naturaleza (ATAN) de boicotear el acto institucional de transferencia de competencias, programado para el próximo 7 de mayo en Cañada Blanca, pone de manifiesto una crisis de confianza sin precedentes entre el tejido científico y el Cabildo de Tenerife.

El núcleo de esta desavenencia radica en la hoja de ruta marcada por el nuevo Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG). Mientras la administración insular defiende su modelo de administración, los colectivos ecologistas sostienen que el documento actual altera la jerarquía de prioridades del enclave, desplazando la preservación de los valores geológicos y biológicos en favor de una explotación orientada al ocio y al turismo. Esta divergencia de criterios no es baladí, pues toca la fibra sensible del modelo de gestión de los espacios naturales protegidos en España.

Desde una perspectiva jurídica, el conflicto reabre el debate sobre la descentralización administrativa. Aunque la sentencia del Tribunal Constitucional de 2004 validó la transferencia de competencias a las comunidades autónomas, ACBC y ATAN cuestionan la eficacia de este modelo frente a la gestión centralizada, tomando como referencia los estándares de los parques nacionales estadounidenses. Para estas organizaciones, la gestión insular iniciada en 2007 ha derivado en un deterioro de los indicadores de conservación del ecosistema, una tesis que, según denuncian, no ha sido debidamente atendida por la Presidencia del Patronato.

Más allá de las discrepancias técnicas sobre el PRUG, el malestar ha trascendido al plano institucional. Los grupos conservacionistas han denunciado una dinámica de exclusión en los órganos de participación, donde aseguran que sus aportaciones técnicas han sido sistemáticamente ignoradas. Esta percepción de irrelevancia en la toma de decisiones ha cristalizado en una ruptura formal de las relaciones, dejando al Patronato en una posición de fragilidad. En un contexto marcado por la creciente presión antrópica y las alteraciones derivadas del cambio climático, la ausencia de consenso entre la administración y los agentes sociales añade una capa de incertidumbre sobre el futuro de la gestión del mayor parque nacional de España.