
El Veneno Crew regresa con "V", un álbum que disecciona la crisis urbana en Canarias
El colectivo canario El Veneno Crew regresa a la escena musical con el álbum "V", una obra que combina su crítica social sobre la saturación turística en La Laguna con un éxito de público que ha agotado las entradas para su presentación.
El regreso de El Veneno Crew a la actualidad discográfica no solo supone un hito para la escena del hip-hop en Canarias, sino que actúa como un termómetro sociológico de la transformación urbana en el archipiélago. Tal y como recoge Diario de Avisos, el colectivo lagunero ha roto un prolongado silencio creativo con el lanzamiento de “V”, un álbum compuesto por 17 cortes que reafirma su compromiso con la crónica social, un género que, en manos de este grupo, ha servido históricamente para diseccionar las tensiones de la vida en las islas.
La vigencia de este proyecto, que aglutina a 13 integrantes —entre ellos Fernikhan, Javi El Negro, Stereoman, Jero y Javadub—, se ha visto refrendada por una respuesta inmediata del público: el concierto de presentación, programado para el 27 de marzo en el espacio Aguere Cultural, ha agotado la totalidad de sus localidades. Este éxito comercial, que los propios artistas admiten haber recibido con sorpresa, subraya la persistencia de una base de seguidores fiel a un discurso que, dos décadas después de su formación en 2003, mantiene su esencia combativa.
Más allá de la música, el análisis que el grupo realiza sobre su entorno inmediato es el eje vertebrador de este nuevo trabajo. Los integrantes denuncian una degradación en la calidad de vida de San Cristóbal de La Laguna, vinculando directamente este fenómeno a la saturación del modelo turístico. Según su perspectiva, la presión demográfica y la mercantilización del espacio público han alterado la convivencia vecinal, dificultando el acceso a la vivienda y transformando el casco histórico en un entorno hostil para el residente local. Esta visión, que el grupo califica como un "desborde total", se aleja de la nostalgia para centrarse en una crítica estructural sobre la gestión del territorio.
Desde una perspectiva técnica, la producción de “V” destaca por su formato extenso, una rareza en la era del consumo musical fragmentado y digital. La coordinación de un colectivo tan numeroso, que ha contado con la colaboración de Marcos Sanz en el apartado visual, refleja una voluntad de permanencia que, no obstante, sus miembros definen como un ejercicio de pasión intermitente. Aunque el futuro del grupo permanece abierto, el lanzamiento de este LP consolida su papel como cronistas de una realidad insular que, a juicio de sus protagonistas, atraviesa uno de sus momentos más críticos.