
Denuncian vertidos de residuos de obra al mar en la piscina municipal de El Rosario
Vecinos de El Rosario, en Tenerife, han denunciado el posible vertido irregular de residuos líquidos procedentes de las obras de la piscina municipal directamente al mar, exigiendo al Ayuntamiento una inspección técnica que aclare si se están cumpliendo los protocolos ambientales.
La gestión de los residuos en las obras públicas situadas en el dominio público marítimo-terrestre ha vuelto a situarse en el centro del debate en el municipio tinerfeño de El Rosario. Tal y como recoge el perfil informativo Litoral El Rosario, un grupo de residentes ha alertado sobre la posible evacuación directa al mar de aguas procedentes de la rehabilitación de la piscina local, una práctica que, de confirmarse, contravendría los protocolos habituales de protección ambiental en zonas de baño.
El núcleo de la controversia reside en la operativa observada por los vecinos, quienes han documentado mediante material gráfico el uso de sistemas de bombeo para trasladar líquidos desde el recinto de la obra hasta el litoral. Según los denunciantes, el fluido vertido contendría una carga significativa de sedimentos, restos de cemento y lodos derivados de las tareas de perforación y construcción. La preocupación vecinal se centra en el impacto que estos elementos en suspensión pueden ejercer sobre la calidad del agua y la biodiversidad del lecho marino, especialmente al carecer, a juicio de los testigos, de cualquier mecanismo previo de decantación o filtrado que mitigue el vertido de sustancias contaminantes.
Este episodio pone bajo la lupa la supervisión administrativa de las actuaciones en la costa. La normativa vigente en materia de costas y medio ambiente exige que cualquier intervención en el litoral cuente con medidas correctoras estrictas para evitar la alteración del ecosistema. En este sentido, los residentes han instado al Ayuntamiento de El Rosario a aclarar si el procedimiento de evacuación cuenta con las autorizaciones pertinentes y si la supervisión técnica de la obra ha validado el método empleado para gestionar los residuos líquidos.
La situación adquiere una dimensión adicional al producirse en un espacio de uso público, frecuentado habitualmente por bañistas, lo que ha generado una fuerte crítica social sobre la coherencia entre las políticas de sostenibilidad institucional y la ejecución real de los proyectos de infraestructura. Si bien el material gráfico difundido constituye la base de la queja ciudadana, hasta el momento no se ha aportado un análisis químico que certifique la composición exacta de los vertidos ni una resolución oficial que determine la existencia de una infracción ambiental. Por ello, la demanda vecinal se centra ahora en la necesidad de una inspección técnica que verifique el cumplimiento de las condiciones ambientales y, en su caso, depure las responsabilidades pertinentes ante una posible negligencia en la gestión de residuos de construcción.