El Rosario impulsa su patrimonio rural y la soberanía alimentaria con el Día de las Tradiciones y la alcachofa

El Rosario impulsa su patrimonio rural y la soberanía alimentaria con el Día de las Tradiciones y la alcachofa

Recurso: El Día

El municipio tinerfeño de El Rosario ha celebrado el Día de las Tradiciones y la promoción de la alcachofa local para impulsar el patrimonio rural, la soberanía alimentaria y la viabilidad del sector primario frente al relevo generacional.

La preservación del patrimonio rural y el impulso a la soberanía alimentaria local han convergido este fin de semana en El Rosario, Tenerife, durante la celebración de una doble cita que ha servido como preludio a la Semana Santa. Tal y como recoge la crónica local, el municipio ha consolidado un formato que vincula la divulgación etnográfica con la puesta en valor de su sector primario, una estrategia que cobra especial relevancia en un contexto donde el relevo generacional en el campo canario enfrenta serios desafíos estructurales.

El núcleo de la actividad se articuló en torno a la undécima edición del Día de las Tradiciones, un evento que funcionó como escaparate para los oficios artesanales —desde la cestería hasta la confección de la manta esperancera— y las artes escénicas vinculadas a la identidad insular, incluyendo exhibiciones de juego del palo y lucha canaria. Paralelamente, la zona ganadera permitió un acercamiento pedagógico a la cría de animales, una oportunidad que, según los testimonios recogidos, es cada vez más infrecuente para las familias urbanas. Este contacto directo con la actividad agropecuaria subraya la brecha existente entre la realidad rural y la percepción ciudadana, al tiempo que visibiliza la precariedad que denuncian los productores locales, quienes señalan el incremento de los costes de mantenimiento como el principal factor de abandono de las explotaciones.

El componente gastronómico de la jornada estuvo protagonizado por la alcachofa, un cultivo estratégico para la economía de la zona. El Rosario concentra aproximadamente el 80% de la superficie dedicada a esta hortaliza en todo el Archipiélago, una cifra que justifica el esfuerzo institucional por promocionar el producto como un activo de proximidad. La iniciativa, que complementa la ya consolidada Ruta de la Tapa, no se limitó a la vertiente comercial —con la participación de diversos establecimientos hosteleros locales—, sino que integró un bloque técnico. A través de las intervenciones de especialistas en agronomía y horticultura, se abordó la recuperación de variedades antiguas de La Esperanza, un paso fundamental para la conservación de la biodiversidad agrícola frente a la estandarización de los cultivos.

Este modelo de gestión cultural y económica refleja la necesidad de los municipios canarios de diversificar su oferta turística hacia un perfil más sostenible y vinculado a la identidad territorial. Al integrar la divulgación científica sobre el cultivo con la dinamización del sector servicios, El Rosario busca blindar un producto que, más allá de su valor culinario, constituye un pilar de su identidad agraria y un motor de desarrollo local que requiere, según los expertos, de un apoyo constante para garantizar su viabilidad futura.