
Investigan a un conductor en La Laguna por circular con una tasa de alcoholemia penal tras chocar contra una barrera
Un conductor ha sido imputado por un delito contra la seguridad vial en La Laguna tras circular con una tasa de alcoholemia de 0,87 mg/l y continuar su marcha pese a haber perdido una rueda tras colisionar contra una barrera.
Tal y como ha trascendido en las últimas horas, un incidente de tráfico ocurrido en el municipio tinerfeño de La Laguna ha puesto de manifiesto, una vez más, los riesgos extremos asociados a la conducción bajo los efectos del alcohol. El suceso, que tuvo lugar el pasado domingo en la carretera TF-111, en las inmediaciones de Valle Tabares, ha derivado en la apertura de diligencias penales contra el implicado por un presunto delito contra la seguridad vial.
La gravedad del episodio radica no solo en la tasa de alcoholemia detectada, que alcanzó los 0,87 miligramos por litro de aire espirado —superando ampliamente el umbral de 0,60 que marca la frontera entre la infracción administrativa y el ilícito penal en el Código Penal español—, sino en la temeridad de la maniobra. Según los datos recabados por la Policía Local de La Laguna, que intervino en el lugar sobre las 20:45 horas, el conductor, al mando de un Dacia Sandero blanco, prosiguió su marcha a pesar de haber sufrido una colisión severa contra la barrera de contención metálica. El impacto fue de tal magnitud que el vehículo perdió la rueda delantera derecha y sufrió daños estructurales en el parachoques, elementos que quedaron abandonados en la calzada mientras el turismo continuaba circulando en condiciones de inseguridad manifiesta.
Este tipo de comportamientos, que la normativa vigente castiga con penas que pueden incluir prisión, multas y la privación del derecho a conducir, subrayan la persistencia de conductas de riesgo en las vías interurbanas. Tras la intervención de los agentes del Grupo Operativo Tres, el vehículo fue retirado de la circulación y trasladado al depósito municipal, quedando inmovilizado como parte del procedimiento judicial abierto. La reincidencia en este tipo de imprudencias sigue siendo uno de los principales focos de atención para las autoridades de tráfico, que insisten en la incompatibilidad absoluta entre el consumo de alcohol y el manejo de vehículos a motor, dada la merma crítica en la capacidad de reacción y control que supone para el conductor.