
Don Pancho, 95 años y guardián de la reineta en Tenerife.
Don Pancho, a sus 95 años, es un referente y guardián de la agricultura tradicional en El Sauzal, cultivando y vendiendo miles de kilos de manzana reineta en su finca Valdeflores desde hace 57 años.
A sus 95 años, Don Pancho sigue trabajando en su finca Valdeflores, en la zona alta de Ravelo, en El Sauzal. Es un referente en el cultivo tradicional de la manzana reineta en el norte de Tenerife. Cada temporada, recoge y vende miles de kilos de esta variedad, a precios que van de 1 a 2 euros el kilo, según el tamaño.
La finca, que está en la calle Camino El Pozo, es para muchos el verdadero paraíso de la reineta. El olor que sale del almacén, donde se guardan las manzanas, es único y atrae a vecinos y visitantes que vienen directamente a comprar la fruta recién recogida.
Don Pancho, cuyo nombre de verdad es Francisco Fernández Ramos, lleva 57 años cuidando Valdeflores. Aunque es medianero (trabaja la tierra de otro), siente la finca como suya y la cuida con un cariño que se nota en cada árbol. Las manzanas, puestas con mucho orden, llaman la atención por lo bien que se ven. “Las tenemos así de bonitas para que vengan ustedes y las fotografíen”, dice bromeando, y añade con humor que ese trabajo le cuesta “sus perras” (dinero), porque ya no puede hacerlo solo.
Recuerda con nostalgia cuando antes había mujeres muy hábiles que calculaban la producción “a ojo”, midiendo alturas y cantidades con una precisión que compara con la forma en que se hacen las alfombras de La Orotava. “Ahora hay más fruta y menos tiempo para esas cosas”, comenta.
Don Pancho nació en La Laguna el 4 de octubre de 1930 y vivió gran parte de su vida en Punta del Hidalgo. En 1962, llegó a El Sauzal con la empresa Sabanda, donde trabajaba. Esta empresa es histórica y está relacionada con el origen del nombre del grupo Los Sabandeños. Desde joven, caminó por todo el norte de la Isla, aprendiendo sobre la tierra y los cultivos, hasta conocer a fondo el terreno, desde Tacoronte hasta La Orotava.
A pesar de su edad, sigue muy activo. Caminar por la finca recogiendo manzanas es parte de su día a día y, según él, también su secreto para mantenerse sano. “Por los cuatro días que me quedan no voy a enfermarme allá abajo. Estar caminando y entretenido en un árbol es salud”, afirma.
Experto en el cultivo de la reineta, no duda en compartir su secreto: tratar bien a los árboles. “Son como las personas: si usted las cuida, le devuelven cariño. Yo los trato bien y ellos me responden con muchas manzanas”, dice.
Además, Don Pancho cree en el lado social de su trabajo. Para que la fruta no se pierda o se quede en el suelo, mantiene precios bajos. “Las pongo a un euro el kilo para que todo el mundo las pueda comprar y comer”, termina diciendo Don Pancho, uno de los últimos guardianes de la agricultura tradicional en Ravelo.