
Don Omar reivindica el legado de los pioneros del reguetón y anuncia su gira por España en 2027
Don Omar reivindica el papel de los pioneros del reguetón en la hegemonía global de la música urbana y anuncia su regreso a España en 2027 con la gira The Last King World Tour.
La hegemonía global de la música urbana en español no es un fenómeno espontáneo, sino el resultado de una labor de demolición de barreras culturales iniciada hace más de dos décadas. Tal y como recoge una reciente entrevista concedida a Europa Press, Don Omar ha reivindicado el papel de los pioneros del reguetón —entre los que se incluye junto a nombres como Daddy Yankee, Tego Calderón e Ivy Queen— como los arquitectos necesarios para que figuras contemporáneas como Bad Bunny operen hoy en un mercado internacional normalizado.
El artista puertorriqueño subraya que el género, en sus inicios, carecía de espacios en los medios de comunicación convencionales y estaba confinado a entornos marginales. Esta transformación ha provocado una inversión de las jerarquías en la industria musical: si hace veinticinco años el hip hop estadounidense servía como único paradigma a seguir, hoy es la escena anglosajona la que observa y absorbe las dinámicas de la música en español. Para el intérprete, este cambio de paradigma representa un hito que trasciende lo puramente comercial.
En el marco de este balance de trayectoria, el cantante ha confirmado su regreso a los escenarios europeos con su gira The Last King World Tour, que contará con seis fechas confirmadas en España para 2027, una cifra que el artista no descarta ampliar. La elección de nuestro país no es casual; el músico identifica a España como el cimiento de su carrera internacional, recordando sus primeras actuaciones en Tenerife hace veintitrés años, cuando el género aún era un desconocido para el gran público.
Más allá de la logística de su próxima gira, el autor de Danza Kuduro —tema que reconoce como su principal llave de acceso al mercado global— ha reflexionado sobre la vigencia de su repertorio. A pesar de la longevidad de su carrera, el artista admite su asombro ante la capacidad de convocatoria que mantiene, citando como ejemplo los 380.000 asistentes que congregó en un festival mexicano el pasado año.
No obstante, el vínculo emocional más profundo lo establece con la composición Bandolero. Según ha revelado, esta pieza nació de una etapa personal crítica, marcada por conflictos legales y personales, convirtiéndose en un ejercicio de catarsis que, con el tiempo, ha logrado conectar con el público a un nivel humano. Esta dualidad entre el éxito masivo y la honestidad de sus orígenes define, a juicio del artista, la esencia de su legado en una industria que, gracias a aquel esfuerzo inicial, hoy se muestra totalmente permeable a los ritmos urbanos.