Polémica por la identidad de la mascota de Chenoa: una mujer reclama a la perra como suya tras su desaparición

Polémica por la identidad de la mascota de Chenoa: una mujer reclama a la perra como suya tras su desaparición

Recurso: El Día

Una mujer ha iniciado una reclamación administrativa para demostrar que la mascota de la cantante Chenoa es, en realidad, su perra desaparecida en Tenerife, solicitando pruebas periciales ante la falta de validez de la identificación visual.

La controversia surgida en torno a la identidad de Cloe, la mascota que acompaña actualmente a la cantante Chenoa, ha puesto de relieve las complejas dinámicas de la búsqueda de animales perdidos y la fiabilidad de la identificación visual en redes sociales. Tal y como ha trascendido a través de diversas plataformas digitales, Cristina López Setién ha iniciado una campaña pública tras identificar, mediante imágenes televisivas, una serie de rasgos físicos que, a su juicio, vinculan al animal de la artista con Lola, una pomerania cuya desaparición denunció en Tenerife en abril de 2024.

El caso, que se encuentra en una fase de reclamación administrativa, plantea un dilema sobre la carga de la prueba en la propiedad de animales de compañía. López Setién sostiene que la perra, adquirida originalmente en diciembre de 2022, presenta marcas distintivas —específicamente heterocromía ocular, una línea blanquecina en la frente y una mancha similar en el hocico— que coinciden con las del ejemplar que convive con la cantante. La propietaria ha aportado documentación a las autoridades, incluyendo el registro de la denuncia interpuesta tras la desaparición del animal en el complejo Laguna Park 2, donde, según su testimonio, las cámaras de seguridad no ofrecieron registros concluyentes sobre el suceso.

La cronología expuesta por la denunciante sitúa la aparición de Cloe en una protectora de Alhaurín de la Torre en septiembre de 2024, momento en el que se le habría implantado un nuevo microchip al carecer de identificación previa. Este intervalo temporal de cinco meses es uno de los ejes sobre los que López Setién construye su sospecha, argumentando que el traslado entre islas y península, sumado a la posible ausencia de lectura de chips en ciertos trayectos, podría explicar la falta de trazabilidad.

Desde el punto de vista jurídico, la identificación de animales mediante rasgos morfológicos o comparativas fotográficas carece de validez probatoria frente a la identificación mediante microchip, el sistema oficial de registro en España. La pretensión de la denunciante, que ha solicitado formalmente la realización de una prueba de ADN o una radiografía para descartar la presencia de un dispositivo previo, busca una resolución técnica que trascienda la mera apreciación subjetiva.

Tras haber intentado gestionar el asunto por cauces privados, contactando con el entorno de la artista y con el programa de televisión donde se exhibió al animal, López Setién ha optado por la exposición pública ante la negativa recibida. La respuesta obtenida, que desestima la coincidencia basándose en la distancia geográfica y en la documentación del animal, ha sido rechazada por la propietaria, quien insiste en que solo una verificación científica independiente podrá cerrar el caso. Mientras tanto, la situación permanece en un punto muerto, a la espera de que las autoridades competentes determinen si existen indicios suficientes para proceder a una comprobación pericial que despeje la incertidumbre sobre la identidad del animal.