Distracciones al volante: la DGT multa comer y beber

Distracciones al volante: la DGT multa comer y beber

Recurso: El Día

La DGT advierte que comer o beber al volante puede ser multado con hasta 200 euros si se considera una distracción que compromete la seguridad vial.

Las distracciones al volante son una de las principales causas de accidentes en las carreteras, tanto en Canarias como en el resto de España. Muchas veces, hacemos cosas mientras conducimos que parecen inofensivas, pero que en realidad suponen un gran peligro para nosotros y para los demás usuarios de la vía.

La Dirección General de Tráfico (DGT) lo tiene muy claro: cualquier distracción al volante aumenta el riesgo de sufrir un accidente. Por eso, estar completamente concentrado en la carretera es fundamental para evitar situaciones peligrosas y poder reaccionar a tiempo.

Las distracciones son una de las principales causas de accidentes. La DGT recuerda que cometer estas infracciones no solo conlleva una multa económica, sino que también puede suponer la pérdida de puntos en el carné de conducir.

Aunque el Reglamento General de Circulación no prohíbe de forma explícita comer o beber mientras se conduce, la Ley de Tráfico y Seguridad Vial es muy clara al respecto. Establece que "el conductor de un vehículo está obligado a mantener su propia libertad de movimientos, el campo necesario de visión y la atención permanente a la conducción, que garanticen su propia seguridad, la del resto de ocupantes del vehículo y la de los demás usuarios de la vía".

Por tanto, los agentes de tráfico pueden multar a un conductor por comer o beber al volante. Si lo consideran una infracción leve, la multa será de 80 euros. Pero si ven que esta acción genera una situación de riesgo, la sanción puede subir hasta los 200 euros.

Estas acciones se consideran peligrosas porque, al comer o beber, se conduce con una sola mano durante varios segundos y se pierde momentáneamente la vista de la carretera. Además, el simple hecho de coger una botella de agua y beber distrae mentalmente al conductor, lo que retrasa su capacidad de reacción y la toma de decisiones importantes.