La DGT advierte: usar los retrovisores para mirarse al espejo puede ser sancionado con 80 euros

La DGT advierte: usar los retrovisores para mirarse al espejo puede ser sancionado con 80 euros

Recurso: El Día

La DGT advierte que utilizar los espejos retrovisores para fines distintos a la vigilancia del tráfico, como observarse a uno mismo, constituye una distracción sancionable con una multa de 80 euros.

La Dirección General de Tráfico (DGT) ha puesto el foco recientemente sobre una práctica cotidiana que, pese a su aparente banalidad, está siendo objeto de vigilancia por parte de los agentes de seguridad vial: el uso inadecuado de los espejos retrovisores. Según ha trascendido a través de las comunicaciones oficiales del organismo, el empleo de estos dispositivos para fines ajenos a la supervisión del entorno del vehículo constituye una infracción sancionable.

El marco normativo que sustenta esta advertencia es el artículo 18.1 del Reglamento General de Circulación, el cual impone al automovilista la obligación de preservar, en todo momento, la libertad de movimientos y, fundamentalmente, una atención ininterrumpida sobre la calzada. Bajo esta premisa, cualquier maniobra de ajuste de los espejos mientras el automóvil se encuentra en movimiento, o el uso de los mismos con fines de autoobservación, es interpretado por las autoridades como una distracción que compromete la seguridad del conductor, de sus acompañantes y del resto de los usuarios de la vía.

Desde el punto de vista sancionador, esta conducta puede derivar en una multa de 80 euros. La cuantía responde a la consideración de que el infractor ha descuidado su deber de vigilancia, un factor crítico si se tiene en cuenta que las distracciones al volante figuran sistemáticamente en los informes de siniestralidad como una de las causas principales de accidentes en las carreteras españolas.

Es preciso recordar que la función técnica de los retrovisores —tanto el central como los laterales— es exclusivamente la monitorización del tráfico circundante y la ejecución segura de maniobras. Cualquier desvío de la mirada hacia el propio espejo, con el objetivo de observarse a uno mismo, supone una pérdida de segundos vitales en la capacidad de reacción ante imprevistos. En un contexto donde la seguridad vial depende de la anticipación, la DGT subraya que la gestión de los elementos del vehículo debe realizarse siempre con el coche detenido, evitando así que un gesto trivial se transforme en un riesgo innecesario para la integridad física de los ciudadanos.