
La DGT advierte: multas de hasta 100 euros por una mala colocación del GPS en el coche
La DGT advierte que colocar el navegador en una posición que obstruya la visibilidad o manipularlo durante la conducción puede conllevar multas y la pérdida de puntos del carné.
La dependencia tecnológica durante los desplazamientos estivales ha convertido a los navegadores digitales en copilotos habituales, pero su uso inadecuado ha activado la vigilancia de la Dirección General de Tráfico (DGT). Tal y como ha recordado recientemente el organismo, la normativa vigente no penaliza la asistencia del GPS en sí misma, sino la negligencia en su instalación y la interacción física con el terminal mientras el vehículo está en movimiento.
El marco legal, concretamente el artículo 19 del Reglamento General de Circulación, exige que el conductor mantenga una visibilidad despejada a través de todas las superficies acristaladas del automóvil. En este sentido, la ubicación del soporte es determinante: cualquier dispositivo que obstruya el campo de visión directo sobre la calzada puede ser sancionado con una multa de 100 euros. Aunque esta infracción no conlleva la retirada de puntos del carné, la situación cambia drásticamente si el agente detecta que el conductor manipula el dispositivo durante la marcha, una conducta que se considera una distracción grave y que sí acarrea la pérdida de puntos.
Desde el punto de vista de la seguridad vial, las autoridades recomiendan priorizar soportes integrados en las rejillas de ventilación, ya que eliminan cualquier riesgo de interferencia visual. Si se opta por sistemas de ventosa, es imperativo evitar la zona central del parabrisas. Por el contrario, el uso de accesorios anclados al volante o al espejo retrovisor está desaconsejado por su peligrosidad, al comprometer la maniobrabilidad y la atención del conductor.
Más allá de la correcta sujeción del hardware, la DGT insiste en que la planificación previa de la ruta es la medida preventiva más eficaz. La automatización de los trayectos antes de iniciar la marcha no solo evita sanciones económicas, sino que reduce significativamente el riesgo de accidentes derivados de las distracciones al volante, un factor que sigue siendo una de las principales causas de siniestralidad en las carreteras españolas.