La DGT advierte: comer o beber al volante puede ser sancionado con hasta 200 euros de multa

La DGT advierte: comer o beber al volante puede ser sancionado con hasta 200 euros de multa

Recurso: El Día

La DGT advierte que realizar acciones cotidianas al volante, como comer o beber, puede ser sancionado con multas de hasta 200 euros si los agentes consideran que comprometen la seguridad y la atención en la conducción.

Tal y como ha recordado recientemente la Dirección General de Tráfico (DGT), el periodo estival conlleva un incremento en la siniestralidad vinculada a distracciones cotidianas que, aunque no están tipificadas como prohibiciones explícitas en el código de circulación, sí son susceptibles de sanción bajo el marco normativo vigente. El organismo incide en que cualquier actividad que comprometa la capacidad de reacción del automovilista —ya sea ingerir alimentos, como un helado, o hidratarse mientras se circula— puede ser objeto de multa si los agentes de la autoridad consideran que se ha vulnerado la seguridad vial.

El fundamento legal de estas posibles penalizaciones reside en el artículo 18.1 del Reglamento General de Circulación, que impone al conductor la obligación de preservar su libertad de movimientos y una atención constante sobre la calzada. En este sentido, la normativa no penaliza el objeto en sí, sino la merma en la capacidad de control del vehículo que dicha acción pueda provocar. La interpretación de los agentes se alinea con el artículo 3.1, que prohíbe de forma taxativa la conducción negligente o temeraria que ponga en peligro la integridad física de los ocupantes o de terceros.

En términos económicos, las consecuencias varían según la apreciación del agente sobre la gravedad del hecho. Si la conducta se califica como una infracción leve por falta de atención, la cuantía asciende a 80 euros. No obstante, si la autoridad determina que la maniobra ha derivado en una conducción negligente, la sanción puede elevarse hasta los 200 euros.

Este criterio de vigilancia se extiende a cualquier hábito que desvíe la concentración del conductor durante los desplazamientos de verano, un periodo caracterizado por una mayor densidad de tráfico y, por ende, una mayor exposición al riesgo. La DGT subraya que la seguridad en carretera depende de la diligencia del conductor, recordando que incluso las acciones más triviales pueden derivar en situaciones de peligro si se pierde el foco sobre el entorno de la vía.