La DGT advierte sobre la importancia del mantenimiento del vehículo ante la operación salida de verano

La DGT advierte sobre la importancia del mantenimiento del vehículo ante la operación salida de verano

Recurso: El Día

La DGT insta a los conductores a realizar un mantenimiento preventivo exhaustivo del vehículo, incluyendo neumáticos, niveles de aceite y elementos de seguridad, para garantizar la integridad vial durante los desplazamientos estivales.

La llegada del periodo estival marca el inicio de una de las fases de mayor intensidad circulatoria en nuestras carreteras, un escenario en el que la Dirección General de Tráfico (DGT) ha puesto el foco esta semana para advertir sobre la vulnerabilidad mecánica de los vehículos ante las exigencias de los trayectos de largo recorrido. Según los datos difundidos por el organismo, el descuido en las labores preventivas de mantenimiento se erige como una de las causas principales de las incidencias técnicas que colapsan las vías durante las vacaciones.

Más allá de la seguridad vial, el mantenimiento del automóvil conlleva implicaciones normativas que a menudo pasan inadvertidas para el usuario. Resulta imperativo recordar que el Reglamento General de Circulación prohíbe taxativamente el vertido de sustancias contaminantes en la vía pública. Por tanto, cualquier intento de realizar cambios de lubricante en espacios no habilitados para ello no solo contraviene las normas de protección ambiental, sino que puede derivar en sanciones administrativas. La DGT subraya que la revisión del nivel de aceite es una operación sencilla que debe ejecutarse con el motor frío y sobre una superficie nivelada, utilizando la varilla de medición para asegurar que el fluido se sitúa dentro de los márgenes técnicos definidos por el fabricante. Un nivel deficitario no solo compromete la integridad del motor por fricción, sino que aumenta el riesgo de sobrecalentamiento bajo las altas temperaturas propias de la temporada.

No obstante, la atención del conductor no debe limitarse exclusivamente al sistema de lubricación. La estabilidad del vehículo, factor determinante en la prevención de siniestros, depende directamente del estado de los neumáticos. La normativa exige una profundidad mínima en el dibujo de 1,6 milímetros, además de una presión de inflado adecuada, elementos que cobran especial relevancia cuando el coche circula con una carga superior a la habitual. En este sentido, la correcta distribución del equipaje es un factor de seguridad activa que influye directamente en la maniobrabilidad y en la visibilidad del conductor.

Finalmente, el organismo de Tráfico insiste en la obligatoriedad de portar los elementos de seguridad reglamentarios antes de emprender la marcha. La dotación mínima, que incluye la documentación del vehículo, chalecos reflectantes y sistemas de señalización de emergencia —como la baliza V16—, junto con un kit de reparación de pinchazos, constituye la primera línea de defensa ante cualquier imprevisto. La preparación técnica del vehículo, lejos de ser un trámite burocrático, se consolida como una responsabilidad ineludible para garantizar la fluidez y la seguridad en la red viaria española durante los meses de verano.