
La DGT aclara las diferencias clave entre las señales luminosas V-2 y V-16 para mejorar la seguridad vial
La DGT aclara las diferencias y el uso obligatorio de los dispositivos luminosos V-2 y V-16 para garantizar la seguridad vial y evitar confusiones entre los conductores.
La Dirección General de Tráfico (DGT) ha puesto el foco recientemente en la confusión recurrente que genera entre los automovilistas la distinción entre los dispositivos luminosos V-2 y V-16. Esta diferenciación no es una cuestión menor, sino un elemento crítico para la seguridad vial, dado que cada señalización exige una respuesta conductual distinta por parte del resto de los usuarios de la carretera.
El dispositivo V-2, caracterizado por su luz amarilla rotativa, está reservado exclusivamente para vehículos que desempeñan labores de auxilio, mantenimiento, obras o transporte especial. Según la normativa vigente, recogida en el artículo 113 del Reglamento General de Circulación, su uso es obligatorio para advertir de una situación de riesgo o de una interrupción del flujo circulatorio habitual. Estos vehículos, que a menudo operan a velocidades reducidas o realizan paradas frecuentes, deben portar la señal de forma que sea perceptible desde una distancia mínima de 100 metros y en cualquier dirección. Es imperativo recordar que la instalación de este sistema en turismos particulares está estrictamente prohibida, salvo que el vehículo cuente con la autorización expresa para prestar servicios especiales.
Por el contrario, la baliza V-16 cumple una función de señalización de emergencia ante inmovilizaciones forzosas, ya sea por una avería mecánica o un siniestro. Mientras que la V-2 identifica a un vehículo en activo que puede constituir un obstáculo móvil, la V-16 alerta de un vehículo detenido, lo que obliga al resto de conductores a extremar la prudencia y moderar la marcha para prevenir colisiones por alcance.
La importancia de esta distinción radica en la capacidad del conductor para anticipar el escenario al que se enfrenta. Ante la presencia de una luz V-2, el usuario debe interpretar que se aproxima a una zona de trabajo o a un vehículo de servicio, lo que requiere aumentar la distancia de seguridad y reducir la velocidad de manera preventiva. En cambio, la detección de una baliza V-16 debe ser interpretada como una señal de alerta ante un incidente estático, exigiendo una maniobra de precaución inmediata para evitar nuevos accidentes en la calzada. La correcta interpretación de estos códigos lumínicos es, en última instancia, una herramienta fundamental para reducir la siniestralidad en nuestras vías.