
DGT activa 33 nuevos radares en carreteras españolas
La DGT ha activado 33 nuevos radares fijos y de tramo en diversas comunidades autónomas, con refuerzo en Canarias, para mejorar la seguridad vial, aplicando un mes de avisos antes de las sanciones.
La Dirección General de Tráfico (DGT) ha ampliado su red de control de velocidad en las carreteras españolas con la activación de 33 nuevos dispositivos, entre radares fijos y de tramo, desde el pasado viernes. Esta medida, que se extiende por diversas comunidades autónomas, incluyendo un refuerzo significativo en Canarias, subraya la persistente preocupación del organismo por la seguridad vial y la reducción de la siniestralidad, una de sus prioridades estratégicas.
En el archipiélago canario, donde la DGT ha registrado más de 118.000 denuncias por exceso de velocidad en lo que va de 2024, se han instalado tres de estos nuevos puntos de vigilancia. Concretamente, la isla de Tenerife cuenta con un nuevo radar fijo en la TF-1, a la altura del kilómetro 76+940 en sentido descendente. Por su parte, Gran Canaria incorpora dos dispositivos: uno fijo en la GC-20, en el kilómetro 2+700 en sentido descendente, y un radar de tramo en la GC-23, que abarca el recorrido entre los puntos kilométricos 1+480 y 4+030 en sentido creciente. Este último sistema, cabe recordar, calcula la velocidad media de los vehículos a lo largo de varios kilómetros, incentivando una conducción constante y moderada.
Además de Canarias, el plan de instalación de estos nuevos controles afecta a las vías de Andalucía, Aragón, Asturias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Comunidad Valenciana, Comunidad de Madrid, Galicia y Murcia.
La implementación de estos nuevos controles viene acompañada de un periodo inicial de aviso. Durante el primer mes de funcionamiento, los conductores que superen los límites establecidos recibirán una notificación informativa, sin que ello implique una sanción económica. Transcurrido este plazo, cualquier infracción detectada será objeto de multa, cuyas cuantías oscilan entre los 100 y los 600 euros, además de la detracción de entre 2 y 6 puntos del permiso de conducir, en función de la gravedad del exceso.
La DGT justifica estas acciones en la necesidad de mitigar las consecuencias de los accidentes de tráfico, ya que una mayor velocidad incrementa la dificultad de reacción y la severidad de las lesiones. El organismo ha señalado que, desde la introducción del primer plan de radares fijos en 2005, se ha observado una disminución del 75% en el número de víctimas mortales en las vías, lo que refuerza su convicción en la eficacia de estas herramientas para la prevención y la seguridad vial.