La Guardia Civil y la DGT endurecen el control de adelantamientos en túneles con multas de hasta 600 euros

La Guardia Civil y la DGT endurecen el control de adelantamientos en túneles con multas de hasta 600 euros

Recurso: El Día

La Guardia Civil y la DGT intensifican la vigilancia en túneles para sancionar con hasta 600 euros y la pérdida de 6 puntos los adelantamientos prohibidos, recordando la importancia de mantener la distancia de seguridad y respetar los límites de velocidad.

La seguridad en las infraestructuras subterráneas ha vuelto a situarse en el foco de la vigilancia operativa de la Guardia Civil y la Dirección General de Tráfico (DGT), tal y como han trasladado recientemente los organismos responsables de la vigilancia vial. El endurecimiento de los controles responde a una estrategia preventiva orientada a mitigar la siniestralidad en un entorno donde la capacidad de maniobra y la visibilidad se ven drásticamente comprometidas.

El marco normativo vigente, concretamente el artículo 87 del Reglamento General de Circulación, establece una prohibición taxativa para realizar adelantamientos en túneles y pasos inferiores que cuenten con un único carril por sentido. Esta restricción técnica busca evitar situaciones de riesgo extremo, dado que el confinamiento del espacio reduce el margen de error ante cualquier imprevisto. La excepción a esta regla se limita exclusivamente a aquellos tramos que dispongan de varios carriles en el mismo sentido de la marcha, siempre que la maniobra se ejecute sin invadir la calzada contraria y bajo condiciones de seguridad que permitan una visibilidad plena.

El incumplimiento de estas directrices conlleva consecuencias administrativas severas, al ser tipificado como una infracción grave. Los conductores que contravengan la norma se exponen a una sanción económica de 600 euros, acompañada de la detracción de 6 puntos del permiso de conducir, especialmente cuando la maniobra comprometa la integridad de otros usuarios de la vía.

Más allá de la vertiente sancionadora, las autoridades insisten en la necesidad de interiorizar protocolos de conducción preventiva. Antes de acceder a un túnel, es imperativo que el conductor verifique la distancia de seguridad y respete los límites de velocidad específicos, que habitualmente se sitúan en los 80 km/h. Asimismo, cualquier cambio de carril permitido debe ser señalizado con la antelación necesaria para advertir al resto de los vehículos. Estas pautas, que resultan de obligado cumplimiento tanto para turismos como para motoristas, son fundamentales para garantizar la fluidez y la seguridad en una red viaria donde el factor humano sigue siendo el elemento determinante para evitar accidentes de graves consecuencias.