
Comienza el derribo del complejo Tenerife Tour en Las Caletillas tras 15 años de abandono
Comienza el derribo del complejo Tenerife Tour en Las Caletillas tras quince años de abandono, dando paso a un proyecto de regeneración urbana que integrará nuevos espacios públicos y comerciales en el litoral de Candelaria.
La transformación urbanística de Las Caletillas ha iniciado una etapa definitiva con el desmantelamiento del complejo Tenerife Tour, una infraestructura que permanecía inactiva desde hace tres lustros. Tal y como recoge la información publicada por Diario de Avisos, las labores de derribo han comenzado por los módulos situados en el frente costero, ejecutándose de forma descendente y con un cronograma de ejecución estimado en noventa días.
Esta intervención responde a una orden de ejecución dictada por el Consistorio de Candelaria el pasado mes de septiembre. La administración local justificó la urgencia de la medida basándose en el deterioro crítico de la estabilidad constructiva del edificio, cuya obsolescencia representaba un peligro para la integridad física de los transeúntes. La propiedad, representada por la mercantil Tenerife Tour S.L., ha encomendado la dirección técnica y el plan de demolición al estudio funcional SLP, encargándose de gestionar el fin de una edificación que, desde su inauguración en 1964, se alejó del modelo de torre hotelera convencional para adoptar una estructura escalonada sobre una parcela de 8.359 metros cuadrados.
Más allá de la desaparición de un referente histórico del turismo local, el proyecto supone una reordenación del suelo que busca integrar el área en el dominio público marítimo-terrestre. El plan de regeneración contempla la cesión de 1.476 metros cuadrados por parte de los promotores, destinados a la ampliación del paseo litoral, la creación de una plaza con mirador y la habilitación de nuevos accesos públicos al mar. El aprovechamiento del terreno resultante combinará el uso residencial privado con una oferta comercial, destacando la futura implantación de un supermercado de la cadena Mercadona.
El proceso de demolición ha despertado un notable interés entre los residentes de la zona, quienes han visto en el desmantelamiento el cierre definitivo de una etapa marcada por el abandono del inmueble. La singularidad de su arquitectura, que permitía una integración distinta con el entorno costero, ha convertido las labores de derribo en un evento de crónica local, dejando atrás un espacio que, durante años, fue objeto de diversas interpretaciones sobre su uso y estado de conservación.