Un dominico de Canarias acompañará a la patrona de las islas en su visita a Santa Cruz.

Un dominico de Canarias acompañará a la patrona de las islas en su visita a Santa Cruz.

Recurso: El Día

El sacerdote dominicano Dailos José Melo González acompañará a la patrona de las Islas Canarias, la Virgen de Candelaria, durante su visita a Santa Cruz de Tenerife.

Daílos José Melo González, de 33 años y originario de Adeje, ha recibido una importante tarea: como dominico de la Basílica de Candelaria, acompañará a la patrona de las Islas Canarias en su tercera visita a Santa Cruz de Tenerife en el siglo XXI. La visita tendrá lugar del 11 al 24 de octubre.

"Ya viví algo parecido en 2009 como voluntario, pero esta vez es muy diferente", dice Daílos. Ahora es responsable de que "todo salga lo mejor posible". Actualmente es párroco de Santa Ana y vicario del santuario.

En su decisión de ser sacerdote, jugó un papel importante el padre Jesús Mendoza (1944-2013). Estuvo vinculado a Candelaria desde los años 70, se ordenó sacerdote en 1972 y en 1986 se convirtió en prior de la comunidad dominicana y rector de la Basílica de Candelaria.

Al padre Jesús se le recuerda por su bondad, su ayuda a la gente, especialmente a los más necesitados, su trabajo en Cáritas y en la residencia de ancianos de Nuestra Señora de Candelaria. En 1998 fue nombrado hijo adoptivo de Candelaria.

"Siempre digo que fue como un padre para mí. Me impresionaba su energía al predicar, al defender la verdad y, sobre todo, su dedicación a Cáritas", cuenta Daílos.

Daílos nació en Adeje, creció en La Salud, en Santa Cruz, y fue el mayor de cinco hermanos. "No me bautizaron de niño. En mi familia no había tradición religiosa".

Todo cambió cuando tenía 15 años. Una profesora de religión le propuso asistir a catequesis en los recreos. "Ese mismo día me bauticé, hice la primera comunión y me confirmé". Poco después se unió a la Hermandad del Cristo de La Laguna, donde "sintió la fuerza de la fe y del culto".

Inicialmente estudió en el seminario, pero tuvo que dejar los estudios para cuidar de sus abuelos enfermos, compaginándolo con la escuela nocturna.

Más tarde, gracias a las dominicas de La Laguna, conoció la Orden de Predicadores y al entonces prior, el padre Mendoza. "Fue un ejemplo para mí. Quería ser maestro y entendí que podía enseñar desde el Evangelio".

Ingresó en la Orden de los Dominicos y estudió Filosofía y Teología durante siete años en Valladolid y Valencia. "La vocación no es una huida ni un cuento de hadas. Es lucha, soledad y renuncia".

En 2015 regresó a Canarias y fue destinado directamente a la Basílica de Candelaria, algo inusual para un fraile joven. Ese mismo año se ordenó diácono y sacerdote en la Basílica.

Hoy, como vicario, organiza la visita de la Virgen de Candelaria a Santa Cruz. "Es una gran responsabilidad, tanto espiritual como organizativa. Lo más importante es acoger a la Virgen como se merece".

En tiempos en que "la fe no está de moda", Daílos dice de sí mismo: "Soy un chico normal que entendió que Dios le llamaba. Soy feliz y estoy agradecido. La vocación es un regalo, no un mérito mío".

Espera que la visita de la patrona de Canarias sea un revulsivo para los creyentes: "Espero que despierte a muchos que creen en Dios, pero no lo demuestran activamente".

Por último, Daílos recuerda a su mentor: "Si hoy estoy aquí, en gran parte es gracias a él. Me enseñó a ser apasionado, coherente y a ayudar siempre a los demás".

Con el orgullo y el cariño que el padre Jesús Mendoza tenía a la Virgen de Candelaria, Daílos se prepara para la visita de la patrona a Santa Cruz: "Será un momento histórico".