
Cuesta Piedra se proclama campeón de la Copa Princesa
El Santa Cruz Cuesta Piedra de voleibol femenino se proclamó campeón de la Copa Princesa 2026, su primer título copero, consolidando un proyecto liderado por Lisbet Arredondo y acercándose al ascenso a la Liga Iberdrola.
Un campeón en mayúsculas. Después de la emoción del pasado fin de semana, cuando el Santa Cruz Cuesta Piedra ganó en Torrejón de Ardoz la Copa Princesa 2026 –el primer título de Copa de su historia–, ha pasado el tiempo justo para que la euforia baje y podamos entender mejor lo que este triunfo significa para el club de la capital, para un equipo liderado por una Lisbet Arredondo que ya es leyenda y para un proyecto dirigido por Francis Hernández, una de las voces más respetadas del voleibol canario.
Esta victoria en la Copa Princesa es el resultado lógico de un trabajo constante durante año y medio, reforzado por los primeros cinco meses de la actual Superliga 2. Con este título, el equipo se acerca al playoff de ascenso a la Liga Iberdrola, con el objetivo claro de subir de categoría y la sensación de que, esta vez sí, el Cuesta Piedra tiene algo diferente.
El equipo de la capital llegaba al torneo de la Copa con una primera vuelta sencillamente brillante: líder del Grupo A, 11 victorias en 12 partidos y una sola derrota. Unas credenciales claras de un grupo que, eso sí, nunca perdió de vista lo que estaba en juego, ni siquiera cuando el torneo empezó con una derrota. El entrenador del equipo, Francis Hernández, recuerda que, a pesar del tropiezo inicial contra el Barça, el grupo dio señales positivas. Admite que después del parón navideño las veía "algo más lentas, fuera de ritmo", pero destaca que ante el equipo azulgrana el equipo respondió. Fue, en sus palabras, "un toma y daca" que cayó del lado de "un equipo muy bueno".
A partir de ese momento, como señala el entrenador, "ya lo que vale son las eliminatorias y si ahí fallábamos estábamos fuera". Y el Cuesta Piedra no falló. Subcampeón en la temporada 15/16 y semifinalista el año pasado, el equipo de Francis Hernández dejó atrás el peso del pasado y creció partido a partido.
Por eso, el sábado tuvieron una jornada impecable que reafirmaba su candidatura al título. Por la mañana, el derbi contra el Fedes Ascensores La Laguna fue una prueba de madurez. Tras ganar los dos primeros sets, las jugadoras de Santa Cruz tuvieron que resistir la reacción del equipo lagunero, con una Agos Beltramino muy inspirada. Llegó el cuarto set y con él una demostración de control total del equipo capitalino, que cerró el partido con un 1-3. Ya por la tarde, en la semifinal, el equipo blanquiazul volvió a estar a la altura ante el Guía, al que superó con un claro 3-0.
Y la final del domingo fue el cierre perfecto. El Pabellón Municipal de Torrejón de Ardoz, lleno hasta la bandera, vio cómo su UCAM Torrejón empezaba mejor y se llevaba el primer set por 21-25. Francis Hernández ya había detectado un fallo en la recepción. Como explicó después, hubo "pequeños fallos en la recepción, que llegaba demasiado a la zona dos", lo que "impedía que nuestra central jugara bien". Una corrección que llegó a tiempo. En el segundo set, Lisbet Arredondo empezó a marcar diferencias y el equipo de Santa Cruz igualó la final 25-20. A partir de ahí, dominaron el partido, con un 25-12 en el tercer set y un 25-17 en el cuarto que cerraba una victoria trabajada y que reflejaba todo lo bien que habían jugado en el torneo.
El protagonismo se lo lleva Lisbet Arredondo. MVP del torneo, su importancia fue mucho más allá de las estadísticas. Era la pieza clave que les faltaba. "El año pasado faltó alguien que aportara calma, que aportara experiencia", resume Hernández.
El entrenador insiste en que el equipo ya tenía buenos atacantes, pero necesitaba a alguien que tomara las riendas en los momentos difíciles. Arredondo, con "mucha experiencia en esto", aportó esa "serenidad". "En los momentos complicados, ella asume esa responsabilidad", explica el estratega que, eso sí, prefiere evitar centrarse solo en una persona. Destaca que no fue una competición de una sola jugadora, sino "un torneo donde se jugó muy bien en equipo". En ese sentido, subraya la "calidad de los suplentes" y el buen rendimiento de las jugadoras que entraron desde el banquillo.
Con el trofeo ya en casa y después de la euforia, toca "volver a la realidad" y centrarse en la liga regular. El Cuesta Piedra recibe este sábado (17:00) al Voleibol Madrid, noveno clasificado del Grupo A. La misión es ganar para seguir en lo alto de la tabla.