La Laguna acoge un ciclo de cine internacional para descentralizar la oferta cultural

La Laguna acoge un ciclo de cine internacional para descentralizar la oferta cultural

Recurso: Diario de Avisos

La Fundación Cristino de Vera-Espacio Cultural CajaCanarias y el Institut Français presentan un ciclo de cine gratuito en La Laguna que explora la identidad y los conflictos geopolíticos a través de tres producciones internacionales.

La colaboración entre la Fundación Cristino de Vera-Espacio Cultural CajaCanarias y el Institut Français ha dado lugar a una propuesta cultural que busca descentralizar la oferta cinematográfica en La Laguna, tal y como ha informado la propia entidad organizadora. Este ciclo, que se inaugura este martes y se extenderá durante las jornadas del 9 y 16 de junio, pone el foco en narrativas alejadas de los circuitos comerciales convencionales, ofreciendo una ventana a realidades geopolíticas complejas a través de la mirada de cineastas contemporáneos.

La programación, que tendrá lugar en la sede de la calle San Agustín, 18, a partir de las 19.00 horas, se articula bajo el formato de entrada gratuita hasta completar el aforo, con todas las proyecciones en versión original subtitulada. El eje temático que vertebra la selección de títulos —Si le vent tombe (2020), Un jeune chaman (2023) y Le quatrième mur (2024)— es la exploración de la identidad en contextos de inestabilidad, abordando desde la fragilidad de las fronteras hasta el peso de la memoria colectiva en sociedades marcadas por la transición.

El ciclo arranca con la obra de Nora Martirosyan, Si le vent tombe, un filme que destaca por su relevancia histórica al ser la primera producción armenia en formar parte de la selección oficial del Festival de Cannes en más de medio siglo. La cinta, que narra la misión de un auditor internacional en la República de Nagorno-Karabaj, sirve como punto de partida para un análisis sobre el aislamiento y el reconocimiento político. Esta propuesta se complementa en semanas sucesivas con los trabajos de Lkhagvadulam Purev-Ochir y David Oelhoffen, cuyas obras trasladan al espectador a escenarios en Mongolia y Líbano, respectivamente.

Más allá de la exhibición cinematográfica, esta iniciativa subraya la importancia de la diplomacia cultural en el ámbito local. Al integrar producciones que diseccionan las tensiones entre tradición y modernidad, el ciclo no solo cumple una función de entretenimiento, sino que actúa como un ejercicio de alfabetización audiovisual sobre conflictos que, aunque geográficamente distantes, resuenan en el debate global contemporáneo sobre el desarraigo y la convivencia.