Aumentan los asaltos con gas pimienta en Tenerife: el uso del aerosol como arma delictiva

Aumentan los asaltos con gas pimienta en Tenerife: el uso del aerosol como arma delictiva

Recurso: El Día

Grupos delictivos en Tenerife están utilizando aerosoles de defensa personal como armas ofensivas para perpetrar robos y neutralizar a sus víctimas, lo que ha generado una creciente preocupación por la seguridad pública en las islas.

El uso de aerosoles de defensa personal ha experimentado una preocupante mutación en Tenerife, donde estos dispositivos están siendo instrumentalizados por grupos delictivos para perpetrar asaltos y neutralizar a sus víctimas. Tal y como recoge la información publicada recientemente por medios locales, el gas pimienta ha dejado de ser un elemento de protección individual para convertirse en una herramienta ofensiva recurrente en el ámbito de la criminalidad organizada en las islas.

La casuística reciente ilustra una tendencia al alza en la que este producto se suma a otras armas, como mazas o instrumentos cortantes, para facilitar la ejecución de robos y asegurar la huida de los perpetradores. Un ejemplo significativo tuvo lugar en un establecimiento de restauración en San Miguel de Abona, donde cuatro individuos —entre ellos un menor de edad— sustrajeron cerca de 1.500 euros y emplearon el aerosol contra los clientes presentes en la terraza para entorpecer cualquier intento de auxilio. De igual modo, en un asalto a una joyería del centro comercial Yumbo de Ofra, en Santa Cruz de Tenerife, el gas fue utilizado para incapacitar al personal de seguridad y a una empleada, quienes requirieron atención médica debido a las irritaciones provocadas por la sustancia.

Más allá de los robos con violencia, las autoridades han detectado un uso indiscriminado de estos sprays en entornos de ocio. Durante las pasadas fiestas del Carnaval capitalino, al menos 15 personas precisaron asistencia tras verse expuestas a una nube de gas dispersada en la vía pública. Aunque la Policía Local ha vinculado este tipo de acciones con posibles intentos de sustracción, el fenómeno plantea un desafío de seguridad pública por la dificultad de identificar a los agresores en espacios concurridos.

Esta problemática pone de relieve la complejidad de la regulación vigente en España. El Reglamento de Armas establece un marco restrictivo: solo están permitidos aquellos aerosoles que cuentan con la homologación expresa del Ministerio de Sanidad, tras el informe preceptivo de la Comisión Interministerial Permanente de Armas y Explosivos. La normativa es taxativa al exigir que la venta se realice exclusivamente en armerías, a personas mayores de edad y mediante un registro de identidad, prohibiendo cualquier modalidad de venta a distancia.

Sin embargo, la legalidad del producto en el punto de venta no garantiza su uso legítimo. La distinción jurídica es clara: la autorización administrativa se limita a la comercialización y a las especificaciones técnicas del dispositivo, pero no exime de responsabilidad penal a quien lo emplea para fines delictivos. La proliferación de estos casos en Tenerife obliga a las fuerzas de seguridad a monitorizar un mercado donde la frontera entre la autodefensa y la agresión se desdibuja, convirtiendo un objeto de protección en un arma de asalto.