
Retoman el juicio por el homicidio de Tabaiba tras anularse la absolución de uno de los acusados
La Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife ha retomado el juicio contra Antonio J. por el homicidio de Rubén J. en Tabaiba, tras la anulación de su anterior absolución por parte del Tribunal Superior de Justicia de Canarias debido a la falta de fundamentación lógica del veredicto.
La Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife ha retomado el proceso judicial por el homicidio de Rubén J., ocurrido en febrero de 2023 en Tabaiba, tal y como ha informado la prensa local. Este nuevo señalamiento responde a una resolución del Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC), que anuló la sentencia absolutoria dictada el pasado año respecto a uno de los procesados, Antonio J., al considerar que el veredicto inicial carecía de una fundamentación lógica y presentaba deficiencias argumentativas graves.
El caso, que se centra en la muerte violenta de la víctima en un domicilio de El Rosario, presenta una complejidad jurídica notable, dado que el tribunal popular debe ahora valorar exclusivamente la posible implicación de Antonio J. en los hechos. Es preciso recordar que, en una vista anterior, el otro acusado, José J., fue sentenciado a 24 años de privación de libertad tras ser hallado responsable del asesinato, una condena que permanece firme y fuera del alcance de este nuevo enjuiciamiento. La figura del tercer implicado, Toño S., quien habría orquestado el encuentro, quedó fuera del proceso penal tras quitarse la vida poco después de los sucesos.
La tesis de las acusaciones, tanto pública como particular, sostiene que la ejecución del crimen requirió una acción concertada. Para fundamentar esta postura, se apoyan en la envergadura física de la víctima, que dificultaría una agresión solitaria, y en el análisis de las grabaciones de videovigilancia. Según estos registros, los implicados accedieron al inmueble en intervalos breves y abandonaron el lugar apenas cinco minutos después de la llegada de Rubén J., tiempo durante el cual, según los investigadores, se habrían producido tanto la agresión mortal con una herramienta metálica como la limpieza de la escena.
El trasfondo del suceso, según los informes periciales y las diligencias practicadas, apunta a una deuda económica vinculada al tráfico de sustancias estupefacientes, cifrada en 103.000 euros. La víctima habría sido atraída al apartamento bajo el pretexto de recibir un pago parcial de 70.000 euros. Un elemento fortuito resultó determinante para la investigación: la caída del cuerpo de la víctima sobre una cristalera generó un estruendo que alertó al vecindario, facilitando la intervención de la Guardia Civil. Sin este incidente, la resolución del caso habría enfrentado obstáculos significativos.
Este procedimiento pone de relieve la importancia de la motivación en las sentencias dictadas por tribunales del jurado. El TSJC fue contundente al señalar que la absolución previa se alejó de las máximas de experiencia y de una valoración racional de las pruebas, calificando el razonamiento del jurado como meramente aparente. Por su parte, la defensa de Antonio J. mantiene la línea argumental expuesta en el primer juicio, insistiendo en que su cliente fue ajeno a la agresión y que su presencia en el lugar obedecía únicamente a una mediación en el conflicto financiero entre los otros dos hombres. La nota manuscrita dejada por el fallecido Toño S., en la que intentaba exculpar a los presentes, ha sido descartada por los investigadores como un elemento carente de veracidad.