
Puerto de la Cruz exige salvar la Casa Amarilla, cuna de la primatología.
El Ayuntamiento de Puerto de la Cruz exige medidas urgentes de mantenimiento para la Casa Amarilla, un Bien de Interés Cultural en avanzado estado de degradación donde Wolfgang Köhler realizó experimentos pioneros con chimpancés, reactivando una demanda histórica para su rehabilitación.
La reactivación de un expediente administrativo en el Ayuntamiento de Puerto de la Cruz ha puesto de nuevo el foco sobre la Casa Amarilla, un inmueble declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 2011 y reconocido como uno de los enclaves científicos más singulares de Europa en el siglo XX. Según ha trascendido, el área de Urbanismo del consistorio portuense ha requerido a la propiedad la adopción de medidas urgentes de mantenimiento, apuntalamiento y conservación para frenar el avanzado estado de degradación que presenta la edificación. Este movimiento municipal ha reactivado una reivindicación que, en el ámbito científico, se arrastra desde hace décadas.
Entre 1913 y 1918, en esta vivienda canaria, el psicólogo alemán Wolfgang Köhler llevó a cabo experimentos pioneros con chimpancés, que transformarían la comprensión de la cognición animal. Sus investigaciones demostraron que los grandes primates eran capaces de resolver problemas no solo por ensayo y error, sino a través de un proceso mental súbito, conocido como insight. Este hallazgo, que acreditó científicamente la capacidad de razonamiento en los chimpancés, acortó la brecha conceptual entre humanos y animales, consolidando la Psicología de la Gestalt y situando a Tenerife en el mapa académico mundial. El catedrático de la Universidad de La Laguna (ULL) Hipólito Marrero subraya la trascendencia de aquellos estudios, que confirmaron teorías evolutivas y cuestionaron la exclusividad de las capacidades mentales superiores en el ser humano.
Sin embargo, el lugar donde se gestó este giro intelectual permanece hoy sin cubierta, con sus muros expuestos y en un estado de deterioro progresivo. El arquitecto Pedro González, uno de los defensores del inmueble, advierte que, si bien el derrumbe no parece inminente, la degradación avanza, haciendo necesaria la consolidación de muros y la reconstrucción de la cubierta para su recuperación. El principal obstáculo reside en su titularidad privada. Aunque la declaración como BIC protege su valor histórico, no obliga automáticamente a una rehabilitación integral, dependiendo esta de la voluntad del propietario. Actualmente, los terrenos han sido adquiridos por el grupo Daltre, que proyecta un complejo hotelero en la zona. La propiedad ha desalojado y asegurado perimetralmente el inmueble, que fue foco de ocupación, y se ha comprometido a presentar un proyecto técnico de mantenimiento, aunque su destino final sigue siendo incierto.
La demanda de rehabilitación de la Casa Amarilla no es reciente. Marrero lamenta que la reivindicación se extienda por más de cuarenta años. En 2016, el Consorcio para la rehabilitación de Puerto de la Cruz, en colaboración con la ULL y el Cabildo de Tenerife, llegó a plantear la creación de un Centro de Neurociencias vinculado al legado de Köhler en una parcela municipal cercana. La iniciativa buscaba convertir el enclave en un espacio para congresos, atraer a investigadores internacionales y proyectar la historia científica del municipio, con el interés de grupos académicos de Alemania e Inglaterra. No obstante, el proyecto no prosperó.
Para Marrero y González, la reciente exigencia municipal es un paso necesario, pero insuficiente. Advierten que, sin un liderazgo institucional claro y sin financiación pública, es difícil que un proyecto sólido para la Casa Amarilla salga adelante. Mientras tanto, el que fuera el primer centro de estudios primatológicos del mundo permanece casi invisible para la mayoría, un hecho que González y Marrero constatan con la escasa conciencia pública y académica sobre su inmenso valor histórico y científico.