Vecinos de Costa del Silencio transforman su barrio y lanzan calendario solidario

Vecinos de Costa del Silencio transforman su barrio y lanzan calendario solidario

Recurso: Diario de Avisos

Vecinos de Costa del Silencio, liderados por Hannelore Ottevaere, impulsan el grupo "Costa del Silencio Limpio" dedicando dos tardes semanales a la limpieza y mejora de su barrio, financiando sus acciones con la venta de calendarios solidarios.

En Costa del Silencio, una conocida urbanización de Arona, un grupo de vecinos se ha ganado el cariño de la gente. Llevan más de dos años dedicando dos tardes a la semana a limpiar su barrio. Cada martes y viernes, a las 4 de la tarde, se ponen su chaleco reflectante y salen a la calle con escobas, cubos y bolsas para dejar limpios los espacios comunes y aquellos rincones que el ayuntamiento no puede atender.

Este grupo, formado por unas cincuenta personas de distintas nacionalidades, se llama "Costa del Silencio Limpio". Lo lidera Hannelore Ottevaere, quien ha contagiado a todos las ganas de trabajar juntos por el bien de la comunidad y, además, pasarlo bien.

Pero no solo limpian. También podan árboles, arreglan muros y pintan lo que haga falta. Han dejado su huella en el minigolf de Ten-Bel y en el parque que lo rodea, donde han creado una biblioteca gratuita al aire libre. El Ayuntamiento les proporciona el material básico, como bolsas y guantes, y ellos, con el dinero que recaudan en eventos y donaciones, compran lo que necesitan, como una sopladora para las hojas.

Para seguir financiando su labor, han lanzado un calendario solidario de 2026. En él se ven fotos de diferentes lugares de Costa del Silencio, mostrando cómo han mejorado tras su intervención, y también imágenes que evocan recuerdos de la infancia y juventud de muchos tinerfeños. La mayoría de las fotos son obra de Hannelore.

Los 500 calendarios de la primera tirada se agotaron en solo dos semanas, así que ya han empezado una segunda edición. Su objetivo es vender más de 1.200 calendarios, superando las ventas del año pasado. El precio mínimo es de cinco euros, ya que es una donación.

Aunque los calendarios se pueden comprar en varios establecimientos colaboradores, el grupo ha organizado una nueva iniciativa para animar las ventas: cada dos domingos, un grupo con chalecos reflectantes, liderado por una abanderada, recorrerá las urbanizaciones y tiendas para ofrecer el calendario.

La primera caminata sirvió también para recibir el apoyo de los vecinos, que les mostraron su cariño con aplausos y palabras de agradecimiento. Hannelore, la fundadora, sigue esperando que más residentes locales se unan al grupo. "A ver si, por fin, alguien de aquí se anima", comenta, deseando que este ejemplo de convivencia e integración siga creciendo y, sobre todo, tenga un "acento canario".