
Adjudicadas las obras del tercer carril de la TF-5 entre Guamasa y el Aeropuerto de Tenerife Norte por 58 millones
El Gobierno de Canarias ha formalizado el contrato de 58,18 millones de euros para construir el tercer carril en la TF-5 entre Guamasa y el Aeropuerto de Tenerife Norte, una obra clave para descongestionar el tráfico en la zona.
La descongestión de la TF-5, una de las arterias con mayor densidad circulatoria de Canarias, encara una fase decisiva tras la reciente formalización del contrato para la ejecución del tercer carril entre Guamasa y el Aeropuerto de Tenerife Norte, según ha comunicado la Consejería de Obras Públicas, Vivienda y Movilidad del Ejecutivo regional. Este movimiento administrativo, que supone la culminación del proceso de licitación, otorga a la UTE compuesta por Ferrovial Construcción y Asyota Asfaltos y Obras la responsabilidad de materializar una infraestructura presupuestada en 58,18 millones de euros, impuestos incluidos.
La relevancia de esta actuación trasciende la mera ampliación de capacidad vial. El proyecto, que busca pasar de dos a tres carriles en sentido hacia la capital tinerfeña, integra una reconfiguración estructural de los nodos de Guamasa y San Lázaro. El elemento técnico más destacado es la creación de un acceso directo a la terminal aeroportuaria, una medida diseñada para segregar los flujos de tráfico. Actualmente, la convergencia de vehículos en un único punto de entrada genera un cuello de botella que lastra la operatividad de la vía; la nueva disposición permitirá que los conductores procedentes del norte se incorporen al aeropuerto sin necesidad de transitar por el enlace de San Lázaro.
Esta intervención responde a una demanda histórica de movilidad en la isla, donde la saturación de la TF-5 ha condicionado durante años la productividad y la calidad de vida de los usuarios. Al separar los tráficos locales de los aeroportuarios, la administración busca no solo aumentar el volumen de vehículos que soporta la calzada, sino también optimizar la fluidez en el tramo que registra mayores índices de retención. La ejecución de estas obras se perfila, por tanto, como una pieza clave en la estrategia de modernización de las infraestructuras de transporte en Tenerife, orientada a mitigar los problemas de movilidad estructural que afectan a la zona metropolitana y su conexión con el norte de la isla.