Fasnia reactiva las obras del albergue juvenil de La Zarza tras superar los problemas de licitación

Fasnia reactiva las obras del albergue juvenil de La Zarza tras superar los problemas de licitación

Recurso: Diario de Avisos

El Ayuntamiento de Fasnia ha reactivado las obras del albergue juvenil en La Zarza tras licitar nuevamente el proyecto, con el objetivo de dinamizar la economía local y aprovechar el patrimonio preexistente.

La reactivación de las obras del albergue juvenil en La Zarza, en el municipio tinerfeño de Fasnia, marca un punto de inflexión en la gestión de infraestructuras públicas locales, tal y como ha informado recientemente la prensa regional. Este proyecto, que busca revitalizar la economía de las medianías, ha logrado retomar su curso administrativo tras un periodo de inactividad provocado por el desistimiento de la constructora original, una situación que, lamentablemente, se ha vuelto recurrente en la contratación pública española debido a la inflación de costes y la inestabilidad de los precios de materiales.

El consistorio, bajo la dirección del alcalde Luis Javier González, ha logrado licitar nuevamente el remanente de la obra, valorado en más de 150.000 euros, con el fin de completar una inversión total cercana a los 300.000 euros. La celeridad en este nuevo proceso de adjudicación es, según fuentes municipales, una respuesta directa a la necesidad de no dejar inconclusa una dotación estratégica para el turismo educativo y el ocio juvenil.

La intervención arquitectónica destaca por su capacidad de reutilización del patrimonio preexistente. El diseño aprovecha el semisótano del antiguo Museo de la Vieja Escuela, un espacio que permanecía en desuso y sin conexión funcional con el entorno urbano. La nueva configuración del complejo se estructura en tres niveles diferenciados: una zona de recepción que sirve de nexo con el museo —cuya operatividad se mantiene independiente—, un área de acampada con mirador y barbacoa orientada hacia el barranco de Las Gambuesas, y el núcleo del albergue. Este último dispone de una capacidad para ocho plazas, distribuidas en un dormitorio principal, una cocina-comedor y servicios adaptados.

Más allá de la infraestructura turística, el proyecto contempla la apertura de un bar público. Esta decisión responde a una estrategia de dinamización territorial, buscando que el equipamiento no solo funcione como alojamiento para grupos escolares, sino como un polo de actividad económica que mitigue el aislamiento de las zonas altas del municipio. La integración de estos servicios en un entorno natural, aprovechando una parcela contigua al museo, subraya la apuesta del Ayuntamiento por convertir una edificación infrautilizada en un recurso activo para la comunidad local.